
Llevo días meditando la homilía que excretó ZP en Uasinton la semana pasada. No es que no le haya dedicado tiempo, sino que no estoy muy acostumbrado a la teología civico-masónica y a su grasoso vocabulario.
Por fortuna Monseñor ZP (a todos estos "polítcos" que pontifican sobre moral al final se les acaba viendo la pluma clerical), le ha pillado el gusto a eso de sermonear, así que he podido acceder a una homilía previa que explica mejor el profundo pensamiento de nuestro Gran Maestre:
"Siempre he pensado que es la libertad lo que nos hace verdaderos y no la verdad lo que nos hace libres".
Siempre he pensado que la condición más humana en nuestras vidas es la libertad. Sin libertad no hay nada. Sin libertad no hay condición humana. Por ello, desde que he tenido uso de razón, capacidad de pensar y conocer la historia, he tenido un sentimiento de rabia, de desafecto con la condición humana, al conocer y saber que está (sic) en nuestra memoria episodios tan aberrantes como la esclavitud que sufrió el pueblo africano".
Con estas aclaraciones ya se entiende mucho más.
En primer lugar, Monse ZP nos aclara que, para él, "sin libertad no hay nada".
La primera piedra no es mala, pero es ambigua porque no explica qué es la libertad. Si la libertad es la capacidad de hacer lo que debo hacer, entonces estamos de acuerdo, porque sin esa capacidad se ve comprometido mi desarrollo como persona. Ahora bien: si la libertad es la capacidad de hacer lo que me da la gana… entonces nos metemos por extraños vericuetos.
Porque de esto resulta que quien no es libre de hacer lo que le da la gana no es nada: no tiene condición humana. Y, por desgracia, hay personas que no tienen esa libertad. Por ejemplo, los niños que aún no han nacido. Por ejemplo, los enfermos en coma. Por ejemplo, los discapacitados psíquicos profundos. Como no tienen esa libertad, no tienen condición humana. Punto.
Los no iniciados en la masonería creemos que la condición humana viene con la naturaleza humana. Cada vez que es concebido un ser humano, viene con el pack completo: es un ser humano, de condición humana, con la dignidad humana, y con todos los derechos y responsabilidades que le corresponden. Y esto le acompañará siempre, tenga o no libertad interior o exterior, se le reconozca o no esa condición humana. Esa es una verdad previa a cualquier ejercicio de libertad.
La libertad no pone la realidad. La realidad está puesta antes de que exista la libertad. De modo que la realidad, la verdad, condiciona y posibilita la existencia y el ejercicio de la libertad. Cuanto más se comprende y se posesiona uno de la verdad-realidad, tanto más se comprende como persona libre y, por tanto, tanto más es capaz de ejercer una libertad verdadera, ajustada a la realidad.
Pero volvamos a la homilia de ZP:
"desde que he tenido uso de razón…he tenido un sentimiento de rabia, de desafecto con la condición humana".
Sí. Zapatero tiene rabia hacia la condición humana, cuyo fundamento, como él mismo había explicado, era la libertad. Así que, en el fondo, hay también una desafección hacia la libertad. No nos extraña que quiera evitar a los padres españoles la libertad de educar a sus hijos.
Al final, sin el ancla de la verdad, la libertad es siniestra. Aunque ZP no lo quiera admitir, la esclavitud se basaba en una libertad desvinculada de la verdad: la libertad de dominar al otro sólo se justifica sobre la negación de la dignidad humana del más débil. Sin verdad, la libertad es tiránica. Basta con echar un vistazo a esa ley que, en nombre de la libertad de la mujer, cierra los ojos ante la verdad de la condición humana del embrión, llegando a afirmar para justificarse (porque, en el fondo, la libertad necesita alguna verdad, aunque sea fingida), que es un ser vivo, pero no un ser humano. Ojalá abriera los ojos a la verdad este mesías de León y descubriera que, por aberrante que haya sido la esclavitud, palidece en la lista de monstruosidades al lado de la enorme maldad del aborto, que niega al ser humano el realidad-verdad última sobre la que se asienta la libertad: la vida.
Jesús dijo: "la verdad os hará libres". Aunque ZP se considere más listo que Jesús, capaz de enmendarle la plana como un anticristo cualquiera, la realidad es tozuda, y las palabras de Jesús muestran, hoy como ayer, la importancia de devolver al hombre el respeto y el asombro ante la verdad.
Porque sólo desde la verdad se puede acceder a una libertad sostenible.
(Vía Por derecho, vía Estás contento?)
Actualización: Cambio la fotito por aclamación popular. No querría que se convirtiera en "el punto" del post. Me había salido un puntito gamberro. De momento me contendré.