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Viernes, 30 de Marzo de 2007

Los pobres, lugar teológico

    En una reciente defensa doctoral, superado ya el aprieto de las preguntas de los profesores, el doctorando señaló su agradecimiento, no sólo al Pontificio Instituto Bíblico, sino también a lo que llamó "Universidad del Amor": Los Misioneros y las Misioneras de la Caridad.

    No creo descabellado proponer que la "opción preferencial por los pobres" ha de aplicarse no sólo a la doctrina y a la acción social de la Iglesia, sino a todas las dimensiones de la vida cristiana y eclesial, incluída la ciencia teológica. Los pobres como presencia viva y real de Cristo entre nosotros, son los jueces últimos de toda reflexión teológica. Es en la respuesta, más o menos directa, a la pobreza ("Dame de beber", cf. Jn 4) donde se mide la calidad del pensamiento acerca de Dios, porque, si la teología no conduce a conocer y amar al hermano, a quien se ve, ¿cómo se atreverá a hablar de Dios, a quien no se ve? (1Jn 4, 20).

     Y, para que no se revolucione el gallinero, conviene hacer dos puntualizaciones:

    -No es realista reducir la pobreza a una situación socioeconómica. Como decía una catedrática del amor cristiano, la Madre Teresa de Calcuta, "la mayor pobreza, es la soledad". Yo, humildemente, me permito añadir que "la mayor pobreza es la falta de fe". Quien no conoce a Cristo, no tiene la Vida, aunque "haya dado nombre a países" (Sal 48; 1Cor 13).

    -No se trata de convertir la tarea intelectual del teólogo en un activismo social, sino de recordar que el pensar teológico es también, fundamentalmente, una acción social de la Iglesia: la Teología es para los pobres.

     Así pues, en vista de la necesidad de completar el currículum teológico con los créditos académicos de alguna universidad del amor y, dado que son créditos de libre elección, me permito señalar tres centros de capacitación caritativa que nos permitirán descubrir ese maravilloso recurso teológico que es dar la vida por los pobres:

    Los Misioneros y Misioneras de la Caridad

    Los hermanitos y hermanitas del Cordero

    Comunidad de San Egidio

    Y el, ya clásico, centro de Cáritas

    La oferta es infinitamente variada, y mucho más amplia que estas cuatro universidades, y, además, siempre queda la posibilidad de "estudiar por libre".

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Viernes, 23 de Marzo de 2007

Consejos para la efectividad de un texto


      No es necesario argumentar que la producción de literatura teológica no es especialmente popular. La gente común no lee teología. Basta con visitar las mejores librerías para descubrir que lo teológico aparece, generalmente, como un subgénero de la sección de esoterismo (menos mal que aún no lo han colocado en la de literatura fantástica y ciencia-ficción).
 
     Y no se trata fundamentalmente de que el tema no despierte el interés general. El problema está quizá en un error de comunicación. Todos sabemos que el trabajo teológico no tiene como destino la autocomplacencia del teólogo, sino el servicio al pueblo de Dios y, especialmente, a los pobres (también a los pobres de cultura filosófica y teológica) y por ésto, ante el desolador panorama de la difusión teológica, podemos gritar: "Houston, tenemos un problema". Lo de aludir a Houston, no es sólo un guiño fácil: la cultura anglosajona nos lleva la delantera en hacer accesible la teología al gran público.
 
     En este sentido, puede ser interesante recordar a los/las cachorros/as de teólogos/as un ensayo de George Orwell, "Politics and the English Language" que, allá por 1946, invitaba a mantener seis reglas de escritura bien sencillas:

     1.-No uses nunca una metáfora, comparación u otra figura literaria que estamos acostumbrados a ver impresa.

     2.-No uses nunca una palabra larga si una palabra corta puede funcionar igual. 3.-Si puedes quitar una palabra, quítala siempre.

     4.-Nunca uses la voz pasiva si puedes usar la voz activa.

     5.-Nunca uses una palabra extranjera, una palabra científica o un vocablo de alguna jerga si hay un término del castellano cotidiano que sea equivalente.

     6.-Rompe cualquiera de estas reglas antes de escribir algo realmente "bárbaro".

 

     Podríamos añadir que estos seis mandamientos se resumen en dos:

     1.-Amarás la sencillez sobre todas las cosas. No dejes que el deseo de manifestar tu vastísima cultura o tu capacidad para el trabalenguas teológico te separe de tu objetivo: que Cristo sea conocido y amado.

     2.-Amarás a tu prójimo como a tí mismo. ¿No es cierto que te cansa perder el tiempo con larguísimos textos teológicos que acaban diciendo muy pocas cosas?. Pues, tú mismo…

Lámpara

"Es Jesús a quien buscáis cuando soñáis la felicidad."

Juan Pablo II

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Es necesario que en Internet haya un espacio para Cristo. De lo contrario, tampoco habrá lugar para el hombre.


Y vio Dios todo lo que había hecho, y todo era muy bueno. Y vio Dios todo lo que había hecho, y todo era muy bueno. Y vio Dios todo lo que había hecho, y todo era muy bueno. Y vio Dios todo lo que había hecho, y todo era muy bueno.





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