Esta Semana Santa he estado atendiendo una parroquia fantástica. La preparación de las celebraciones, la asistencia y participación de los fieles… Ha sido una experiencia extraordinaria. Una vez más he podido comprobar lo asentada que está la idea de asistir a la eucaristía del Jueves Santo. En la parroquia de la que hablo, la asistencia ha sido completa también el Domingo de resurrección, pero sé que no ocurre lo mismo en otros lugares.
Una visión excesivamente moralista o legalista de la vida cristiana ha llevado a algunas malas interpretaciones de lo que significa la vida de la fe.
Por ejemplo: los mandamientos de la Iglesia. Hace tiempo que no se enseñan en la catequesis, pero han quedado grabados en la memoria de muchas generaciones. A pesar de lo que pueda parecer, la Iglesia nunca ha promulgado o definido magisterialmente cuáles son estos mandamientos. La historia que tiene este tema es muy accidentada. Podéis leer un resumen aquí.
Aunque la idea original, resumir y aclarar algunas cosas, no era mala, el resultado no sé si, actualmente es positivo.
Por ejemplo: lo de “oir” misa entera, ¿qué significa? ¿Oirla?¿Basta la radio? Sabemos que no es así, sino que se nos invita a tener una participación activa en las celebraciones. La formulación de este mandamiento no sólo es inapropiada, sino que hace que la gente te pregunte cosas un poco tontas. Si llego antes del evangelio, ¿me vale la misa?. Si el sábado tarde voy a un funeral, ¿me vale para el domingo?. Yo, a quienes me preguntaban esas cosas siempre les decía que yo les firmaba un vale, pero que no sabía donde tenían que presentarlo.
Y lo de confesarse y comulgar al menos una vez al año, por desgracia, muchos lo entienden como confesarse y comulgar como máximo una vez al año.
Y no hablemos del ayuno. Si me como un caramelo antes de la misa, ¿puedo comulgar? Yo les decía: “si chupas el caramelo, sí, pero si lo muerdes, no”.
No voy a decir que no sirvan para nada, pero creo que la mentalidad católica es otra. ¿Algún enamorado se plantea cuáles son los gestos mínimos de amor que debe tener hacia su amada? O el amor es sin medida, o es siempre insuficiente. No podemos, con Dios, jugar a los mínimos. Después de ofrecer TODA la sangre de su Hijo, Dios se merece un poco menos de comercialismo y un poco más de generosidad.