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Sin clasificación 7 September, 2007 12:41 pm

Una canción, un recuerdo

http://www.youtube.com/watch?v=C8RRP0R4pho

http://www.youtube.com/watch?v=ZhyqekMn1bw

Sin clasificación 10:29 am

María infinita

Me pide mi amigo D que le revele una de mis "fuentes" de preparación homilética.
La verdad es que me resisto a desvelar ese tipo de "secretos" hasta que los "agoto" (es broma: lo que recibisteis gratis, dadlo gratis). Sin embargo, ayer me encontré con una de mis "fuentes" y, al releerla, me di cuenta de que era absolutamente novedosa para mí. O, dicho de otro modo: una buena fuente es aquella en la que cada vez el agua es más fresca. La historia nos moldea y va despertando en nosotros sensibilidades desconocidas. En vista de eso y de que conviene ayudarnos mutuamente a no pasar por alto las cosas grandes (la mediocridad consiste en estar ante la excelencia y no darse cuenta) quiero señalar un libro que me acompaña desde hace años y que no deja de refrescarme.

Se trata de "La esclava del Señor", de Adrienne von Speyr. Mi edición es de Encuentro, del año 1991. Es un libro en el que la mística alemana va repasando la vida de la Virgen, presentada como un peregrinaje hacia la total y absoluta entrega en manos de Dios. Me resulta siempre muy sugerente pensar en la "historia" de María, en su evolución personal, en su especial "conversión", en cómo Jesús hace con ella un camino de perfección. Con frecuencia se ha presentado a María como una especie de superwoman, como una persona ya totalmente acabada y perfecta desde el principio. Ya en la Redemptoris Mater, Juan Pablo II habla de María como peregrina de la fe, como una mujer que tuvo que ir progresando desde la visión judía de Dios hasta la visión cristiana de la Trinidad. María no es una persona estática. Jesús le va indicando, de una forma cada vez más ardientemente dolorosa su lugar de abandonada madre del Abandonado. María participa plenamente de la soledad del hijo, de la crisis de Jesús. "Hijo mío, hijo mío, ¿porqué me has abandonado?". Es la espada que atraviesa el alma de lado a lado. Es el alma desalmada de la Madre, expropiada de sí misma para ser Madre de Todos por ser madre de Dios. Marginada por ser madre del Marginado, para ser madre de los pequeños. Esa es la puerta estrecha, la violencia que arrebata el reino de los cielos. Es necesario mucho coraje para ser humilde.

No es necesario tener una enorme  cultura teológica para leer a la Speyr (que no había estudiado teología: era médico). Pero sí es necesario tener un poco de sensibilidad para atisbar la profundidad de lo que esta mujer cuenta de la Madre de Dios.

Espero que mi amigo D, aunque después de leerse este libro ya no tenga motivo para invitarme a predicar a su parroquia, se  acuerde de mí cuando organice la próxima cena fraterna. ;)

 

 


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