Leo en un conocido periódico este artículo.

De nuevo el intento de imponer a los hijos de los otros la propia ideología y las propias creencias. Resulta absurda la preocupación por la educación de los niños cuando viene de parte de una ideología que ha hecho de la anticoncepción y del aborto una bandera de derechos civiles. Muchos de ellos no creen en el matrimonio para siempre, o en la hermosura de renunciar a la vida profesional para ser madre. Y no sigo. Se atreven los muy cínicos a dictar a los católicos la forma de educar a los hijos, precisamente ellos que consideran tan irrelevante el matrimonio que lo han equiparado a lo que llaman "nuevos modelos de familia". 

No son precisamente los católicos quienes deben ser educados por parte del Estado en los auténticos valores ciudadanos. Que se lean el Nuevo Testamento y verán las clases de Educación para la Ciudadanía que damos los católicos en las parroquias: "si alguno te golpea en la mejilla derecha, ponle también la izquierda; rezad por vuestros enemigos; a quien te pida, dale…"(cf. Mt 5,6 y 7). Jesucristo es el Ciudadano Perfecto. Él ha amado al diferente y ha dado la vida por el pecador.

Todos esos señoritingos, cargados de títulos, revestidos de una superioridad moral auto asignada, deberían venir de rodillas a las parroquias para pedirnos que les contásemos el secreto de los cristianos, aquel mensaje que permitió construír la civilización más humana, más respetuosa, más libre que la humanidad ha conocido nunca. Precisamente esa civilización que ellos pretenden arruinar, como niños tirando piedras contra las vidrieras de una catedral. Precisamente ese viejo catolicismo cuyas vigas aún sostienen lo que de humano queda en nuestra sociedad. 

No sé si me sorprende más su intento de imponer una ideología totalitaria o la estupidez de muchos que, como cabestros, siguen votando a quien socava la casa cristiana,sólo porque siempre han votado lo mismo o porque el papaíto ya lo hacía.

Algunas notas finales:

1.-No defiendo al otro partido, que no volvió a penalizar el aborto cuando pudo y que ya veremos si deroga la ley de marimonios cuando pueda.

2.-No digo que la sociedad nacida del cristianismo haya sido perfecta, ya que nada de lo humano lo es. No niego que hayan existido abusos, ni enormes pecados individuales y sociales. Pero de eso ya hablaremos en otra ocasión. Hoy es un día para enorgullecernos de ser cristianos. Y que se fastidien si no les gusta.

3.-Si a alguno le interesa, me ofrezco a darle clases particulares de Educación para la Ciudadanía. La primera, quizá, en el confesionario.