La palabra de Dios es absolutamente sorprendente.

El otro día estaba preparando una homilia sobre la Virgen María y se me ocurrió buscar en la Escritura todos los textos en los que una mujer habla de sí misma como "esclava" o "sierva". ¿Qué otra mujer, aparte de María, se ha considerado a sí misma como sierva?. Para estudiar el tema examiné los textos en que aparece la raíz griega "doulé" en el Nuevo Testamento y en la traducción griega de los Setenta del así llamado Antiguo Testamento.

El resultado de la encuesta es curiosísimo.

Se consideran a sí mismas siervas las siguientes mujeres:

Ruth (Rt 2,13; 3,9)

Ana (1S 1,11.16.18)

Abigail (1S 25,24.25.27.28.31.41)

La vidente de Éndor (1 S 28,21.22) 

La mujer de Tecoa (2 S 14,6.7.12.15.16.19)

La mujer juiciosa de Abel Bet Maacá (2 S 20,17)

Betsabé (1 R 1,13.17)

Una de las mujeres de los hijos de los profetas (2 R 4,2)

La sunamita (2 R 4,16)

La reina Esther (Est 4,17)

Judith (Jdt 11,16.17; 12.4.6)

María (Lc 1,38.48)

Se trata de mujeres de todas las extracciones sociales, pero ninguna de ellas es, "profesionalmente" hablando, ni sierva ni esclava. Sin embargo, todas ellas se presentan como siervas a la hora de realizar su gran tarea: LA INTERCESIÓN. Todas ellas, sin excepción, presentan sus necesiades, o la de los suyos.

En muchas de estas historias, además, la inteligencia y la fe de estas mujeres brilla extraordinariamente, especialmente al compararlas con algunos personajes masculinos de sus relatos.

Lo curioso es que en todos los casos, esas mujeres que se presentan como siervas se convierten, al final, en grandes triunfadoras, ya que obtienen lo que requieren o mucho más. 

Leyendo sus historias (algunas, como la de Abigaíl, que lucha por salvar al estúpido de su marido, son enternecedoras), uno redescubre el sentido de aquello que dice Jesús, "el que se humilla será ensalzado".

Hay más cosas muy interesantes.

Por ejemplo: la única que se presenta a sí misma como "la sierva del Señor" es María. Que cada uno saque conclusiones.

En fín, me parecía interesante recordar estas indicaciones acerca del éxito de la mujer en la Escritura, sobre todo considerando que hoy muchas mujeres (y hombres, naturalmente), buscan en el poder y en la fuerza los instrumentos del éxito. Dios ha dicho otra cosa sobre el triunfo y sobre el papel de la mujer. 

No añado más, para que cada uno pueda tener el gozo de sumergirse en esta fuente sin fin de la Escritura y encontrar por sí mismo alguna de sus riquezas. Esto era sólo un pequeño esbozo.