Duarante la semana XXVI del tiempo ordinario (perdón por estos tecnicismos
), rezamos con la siguiente oración:
"Oh Dios, que manifiestas especialmente tu poder con el perdón y la misericordia…"
La forma mundana de emplear el poder es bien diferente: uno quiere ser poderoso, fuerte, para que le respeten, para imponer la propia voluntad o, al menos, para que nadie le pisotee. A quien es poderoso segun el mundo suelen gustarle los primeros sitios, los gestos de respeto, las deferencias, los títulos…
Dios manifiesta que es fuerte perdonando.
Creo que no es necesario añadir mas. El que no se entera es porque no quiere (o, como dice el Evangelio: Quien tenga oídos para oir, que oiga).