El lujo, por muy educado y refinado que sea, por muy exclusivo o culto que pretenda ser, consume una enorme cantidad de energías. Y todos esos recursos empleados en ser muy "in", muy "cool", muy "más", muy "distinto", se agotan en sí mismos. Son absolutamente estériles.
Querer ser muy exclusivos no es pecado, quizá. Pero, ¿vale la pena?
No se trata de criticar los lujos o los refinamientos. Pero, ¿no es cierto que podríamos dar a nuestras fuerzas un uso mejor?