Me ha llamado un amigo para contarme que ha podido hablar con unos amigos suyos de un problema que tenía. Esta era la gran noticia.

Pensándolo bien, en realidad es un gran acto de heroicidad contar un problema nuestro a quien nos puede escuchar y, quizá, ayudar. Salir de nuestra escafandra de perfecciones, manifestar nuestra indigencia, nuestra incapacidad para resolver un asunto que nos preocupa… Todas esas victorias son una gran noticia.

Recuerdo que, cuando era niño y se apagaban las luces del cuarto, si me quedaba despierto un rato, acababa imaginando que cosas terribles acechaban por los rincones, o tras las cortinas. Si encendía la luz, todos los miedos desaparecían.

Así es, de algún modo, poder contarle un problema a alguien. Si lo hacemos de la manera justa, a la persona adecuada, en el momento oportuno, SE ENCIENDE LA LUZ, y dejamos de estar solos.

Por eso, a mi amigo, antes de despedirme, le dije sinceramente: FELICIDADES. Esta vez, has vencido tú.

Era una gran noticia.