
Las reliquias de santa Teresa del Niño Jesús están en Roma para conmemorar el 120 aniversario de su venida a esta ciudad. Teresa vino a Roma a pedir permiso para entrar en la orden de las carmelitas, porque no tenía la edad necesaria (sólo contaba 15 años)
Durante varios días los restos de la santa van a visitar diversas Iglesias romanas. Yo he estado en el templo del seminario francés. A pesar del frío había mucha gente. Un grupo de monjas de Africa y Asia han estado cantando a lo largo de la vigilia.
Desde hace años, las reliquias de esta santa, doctora de la iglesia y patrona de las misiones, han estado dando vueltas por el mundo. Es curioso si uno piensa que, antes de su muerte, Teresa no viajó apenas nada.
A pesar de morir jovencísima, esta monja enfermiza alcanzó una altura en su oración que la ha llevado a los primeros sitios de la Iglesia. Su historia es una invitación a soñar cosas grandes. A ser conscientes de que, desde la soledad de nuestro cuarto, en el silencio de nuestro corazón, con la fuerza de la oración podemos mover el mundo.
No hay corazones pequeños: en todos cabe Dios.