Ayer celebramos en la parroquia que Marta ha obtenido la titulación de Licenciada en Pedagogía.

El tema no daría más de sí de no ser porque Marta es diversamente hábil (como dicen en Italia): no puede caminar en absoluto, y mueve las extremidades superiores con un control muy escaso (apenas consigue comer sola).

Lo más extraordinario de Marta, sin embargo, es que está siempre llena de alegría. Nada de resentimiento contra Dios o contra los normohábiles. Nada de victimismo ni de redes afectivas. Nada de chantajes del cariño. Nada de autolástima. Nada de auto displicencia: es muy estricta consigo misma en su comportamiento con los demás. Lo que no se hace con una exquisita caridad debe evitarse.

Felicidades, Marta.

Por tu licenciatura.

Y porque te has fiado del Único que no defrauda.