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Sin clasificación 29 February, 2008 11:52 pm

Novena estación: Jesús cae por tercera vez

"Jesús cae bajo el peso de su cruz. No cae una ni dos veces, sino tres, continuamente. Todos los esfuerzos de la voluntad no bastan. Jesús no puede impedir mostrar frente a todos su propia debilidad, la propia incapacidad de mantenerse, solo, de pie. Cae bajo los ojos de los curiosos, que se alegran por su debilidad, que siempre han sabido que no servía para nada, que siempre han proclamado en voz alta que no se debía creer a este raabbí.

Jesús se hace débil frente a todos para que nos distanciemos de nuestro culto a la fuerza, para que tengamos ánimo para afrontar nuestras debilidades. Esconder nuestras debilidades cuesta trabajo y con frecuencia no quedan ya más fuerzas para vivir. Al final, uno acaba dándose vueltas en torno a sí mismo y a las propias debilidades para intentar esconderlas bien.

Jesús sigue cayendo para invitarnos a ponernos de rodillas, a reconciliarnos con nuestra debilidad, a admitir nuestra debilidad delante de los otros. El Hijo de Dios cae para que abandonemos nuestras manías de grandeza, de querer ensalzarnos cada vez más, de negar nuestra gravedad.

Jesús cae por tercera vez. Y por tercera vez se pone en pie: no permanece en el suelo. No es tan simple levantarse cuando se cae continuamente: cuando se está continuamente desilusionado, cuando no se cree en uno mismo, no se puede tener garantías de sí mismo. Es necesario mirar a Jesús, que por tercera vez cae y se levanta, para no dejar de levantarnos cada vez que caemos.

Pero nosotros no somos los únicos que caemos. Hacemos caer también a quienes continuamente fallan y se echan al suelo. Les damos por vencidos; no confiamos en que puedan volver a seguir su camino. Jesús, que cae y se levanta por tercera vez para llevar a cumplimiento sobre la cruz su obra de redención del mundo es el mismo Jesús que nos da la esperanza en que también las personas que a nuestro alrededor vuelven siempre a caer, recorrerán su camino. Nos da la esperanza de que también su camino llegará a ser un camino de salvación para muchos".

(De La Via della Croce, de Anselm Grün)

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Sin clasificación 28 February, 2008 11:41 pm

En ocasiones veo vándalos

Ocurrió hace dos semanas.

Eran las dos de la noche y empecé a oír voces. Pensé que era alguien que  estaba contando chistes por los pasillos. Entonces empecé a oír carreras de gente que iba y venía.

Cuando oí gritar: "¡CARABINIERI!" decidí que era el momento de salir a ver qué ocurría.

En el pasillo, algunos de mis compañeros salían de sus habitaciones en pijama. Otros ya iban completamente vestidos.

Cuando me asomé a la ventana pude ver esto:

foto motos 0

Estaban ardiendo veinticinco motos que había aparcadas delante de casa.

Al principio pensamos que era un accidente, aunque después supimos que se debía a un acto vandálico de unos chavales (a quienes no han pillado, y que siguen incendiando motos por Roma).

Los bomberos hicieron honor a su nombre. En italiano se llaman "vigili del fuoco", y, en verdad parecía que lo vigilaban en lugar de apagarlo: tardaron media hora en llegar, y después, intentaron apagar el fuego DE GASOLINA con agua. Tardaron diez minutos.

El panorama resultante fue desolador:

foto moto 1

Y es que tantas motos dan mucho de sí.

Cuando vimos lo que había nos volvimos cada uno a su cuarto, con cierto olor a chamusquina. Ningún peligro por casa.

Con la luz, se vio mejor la catástrofe:

foto moto 3

foto moto 4

La fachada está destrozada. Incluso el palacio de enfrente se ha chamuscado. El administrador de la casa no sabe si esto lo pagará el seguro de las motos.

Los aparatos quemados han estado en la calle quince días. Los retiraron ayer mismo. Durante el tiempo que estuvieron tal y como los dejó el fuego, se convirtieron en una atracción turística. La gente no podía evitar hacer fotos cuando pasaba por delante:

fotos motos 2

fotos motos

Ya sabéis: si alguno quiere convertir su casa en un lugar de atracción turística, solo tiene que quemar unas cuantas motos delante. Es irresistible.

(Ya sé que el post no es de lo más profundo que se ha visto por aquí, pero quería enseñaros las fotos. Aparte de la tristeza por los destrozos, lo de los turistas me parece bastante gracioso).

Sin clasificación 27 February, 2008 11:11 am

Prejuicio y precomprensión

He estado hoy leyendo sobre el proceso hermenéutico. Hablando del ejercicio por el que podemos ir captando lo que dice un texto, un autor decía que "el ejercicio hermenéutico es un camino del prejuicio a la precomprensión".

Lo mismo -he pensado- puede decirse del proceso de la relación personal.

Cuando empezamos a conocer a alguien, lo hacemos desde nuestros prejuicios. Ajustamos a la persona los modelos que ya tenemos. El aspecto físico, las circunstancias del encuentro, los pocos datos que conocemos de esa persona nos señalan, de algun modo, lo que podemos esperar de él o de ella. Por ejemplo: si uno ha conocido muchas morenas altas inteligentes, puede tener la tendencia a pensar, cuando conoce a una nueva morena alta que será inteligente, aunque nada indica, de antemano, que haya una ley fija respecto a la inteligencia de las morenas altas. O uno puede prejuzgar que uno que pide por la calle es uno que no quiere trabajar. (Sé que los ejemplos no son muy allá, pero ahora no se me ocurren otros).

Conocer a la persona es salir del horizonte de los prejuicios y entrar en la dinámica de la precomprensión. Es pasar a pensar en el otro sin juzgar apresuradamente. Se trata de abrirse a la escucha y a la posibilidad de la sorpresa que viene siempre con el otro.

Sería estupendo aprovechar esta Cuaresma para examinar cuántos prejuicios marcan nuestras relaciones personales; cuántas veces pensamos que ya lo sabemos todo del otro; cuántas veces tenemos pereza de empezar una nueva amistad porque pensamos que el otro nos aburrirá; cuántas veces, en el matrimonio, se sustituye la realidad del conyuge por el resumen de la historia común, negando a la relación la posibilidad de un futuro prometedor…

Dios no sólo no nos mira con prejuicios, sino que su amor va más allá de la precomprensión. Su disposición hacia nosotros es siempre la del preperdón.

¡Qué estupendo sería que abandonáramos nuestros prejuicios y nos empeñáramos en precomprender, preperdonar y preamar!

Sin clasificación 26 February, 2008 8:50 pm

¿Infancia feliz?

 En una convivencia preparada por los Escolapios para transmitir a los catequistas de mi parroquia la experiencia de los Oratorios de niños pequeños, Gonzalo Carbó dijo lo siguiente:

"Aunque a veces no nos demos cuenta, los niños sufren muchísimo. De hecho, muchos psicólogos afirman que nos olvidamos de nuestra infancia precisamente porque ha sido una etapa muy dura y con mucha infelicidad".

Es verdad que, para los adultos muchos sufrimientos infantiles se deben a causas ridículas. Pero convendría analizarlo mejor. ¡Cuánta carencia afectiva -real o imaginada- puede haber detrás de las lágrimas de un niño que llora porque su hermano no le deja un juguete!.

No importa tanto que los padres quieran al niño cuanto que el niño SEPA que sus padres le quieren.

EL icono de la Virgen del Perpetuo Socorro lo ilustra muy bien.

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Como véis, los ángeles le muestran al niño Jesús los intrumentos de la Pasión (el sufrimiento). El niño se asusta tanto que se le cae la sandalia. Pero se agarra firmemente a las manos de su Madre, y ella le reconforta para que mantenga el ánimo. 

 

Sin clasificación 25 February, 2008 8:19 pm

Cuéntame un cuento

Estoy metido en el estudio de la pragmalingüística. Hoy ha pasado por mis manos un libro que hablaba de la literatura infantil, concretamente, de la importancia de contar cuentos a los niños.

Empezaba explicando que el cuento ayuda al niño a salir de sí mismo, del mundo habitual en el que vive, del cual él es el centro. Escuchar un cuento le permite entrar en un mundo donde otros son los protagonistas.

Además, los cuentos suelen presentar valores contrastantes, sin gradación. Hay buenos y malos, listos y torpes, etc… Resulta más fácil ir aprendiendo los valores mediante los contrastes extremos (más adelante, habrá que enseñarles a matizar).

El niño, además, aprende a participar en un mundo que no puede manejar. El cuento es independiente del niño, tiene su propio desarrollo, y el niño no lo puede alterar. El mundo real, en cierto modo es así. El niño aprende, de los cuentos, que no puede disponer del mundo a su antojo.

Además, el cuento ayuda al niño a salir de la esfera de sus propias simpatías y antipatías, de la esfera de las necesidades inmediatas, y puede situarlo en el mundo de los grandes valores, de las grandes aspiraciones…

Pero no sólo los niños se benefician de una buena historia. Es difícil sustraerse a un buen relato, incluso cuando eres adulto.

Podría seguir hablando de lo que configura una buena historia, claro.

Pero eso es otro cuento. 


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