Volviendo del Bíblico, he pasado por delante de San Marcello, la Iglesia titular de D. Agustín García-Gasco. Ya han puesto en la fachada el escudo del Cardenal.
Para los que no lo sabéis, os recuerdo algunas cosas curiosas en torno a esto. El Papa es el Obispo de Roma. Como tal, es elegido por el clero de la diócesis de Roma. Así ocurría con todas las diócesis originalmente. Con el tiempo, la única diócesis que ha seguido eligiendo democráticamente a su Obispo es la de Roma. Pero, dado el sentido universal del obispado de Roma, para que toda la Iglesia participara de esa elección, se elaboró una especie de triquiñuela o ficción jurídica: a cada Cardenal se le asigna una Iglesia de Roma. De esta forma, sigue siendo el clero de Roma el que elige a su Obispo. En cierto modo es algo meramente formal, porque la mayoría de Cardenales tiene una relación con su "parroquia" romana casi nula.
A lo que íbamos: las Iglesias de título cardenalicio (o sea, que tienen un cardenal asignado) tienen en la fachada el escudo del Papa actual y el del Cardenal asignado.
Al poner el escudo de D. Agustín, de paso, han cambiado también el escudo papal (aún tenían el de Juan Pablo II). Están ya preparados para que el Cardenal tome posesión (se llama así: otro resíduo de la historia) de la Iglesia. Ha quedado así.
Cambiando de tema: ya se han realizado algunas estatuas de Juan Pablo II, sin duda en vistas al culto, que podrá hacerse en público si sale adelante el proceso de beatificación (de momento, sólo se permite la veneración privada). Aquí dejo unas fotos de una de las mejores esculturas que he visto. Hay que pensar que es difícil hacer una imagen de una hombre al que todos aún recordamos perfectamente. El resultado no está mal, para lo que hay por ahí.





