…dos veces bueno.
Al menos, eso dice el refrán. La verdad es que una buena película, si es larga, no se me hace pesada. Hay películas, y libros, que me gustaría que no se acabarán nunca.
A veces, una buena homilia, o una buena catequesis, se vuelven brevísimas, aunque duren un montón.
Aún así, lo que se está diciendo por Roma acerca de la duración de las homilias (diez minutos, y bien preparados) me parece bien encaminado, siempre que los predicadores entiendan el sentido de la norma.
Hoy he estado en uno de los templos más bonitos de Roma. Era la misa de 12. Había unas cuarenta personas. Celebraba un cura de unos sesenta y pico (pico de cigüeña, que no de gorrión). El minutaje ha sido así:
12:00 Empieza la misa. Un breve canto. Sigue una monición de nueve minutos del cura explicando la importancia de la misa.
12:08 Se acaban los ritos iniciales y el cura invita a TODOS a rezar la oración colecta (tarda un minuto en hacer la invitación; todos los fieles tienen el ritual de la eucaristía con las oraciones, las lecturas y demás).
12:11 Van a empezar a leerse las lecturas, pero el cura hace una monición en la que nos resume y explica las tres lecturas (no sé para qué las van a leer después)
12:26 EL cura acaba de leer el evangelio y empieza la homilia
12:36 La homilia ha durado 10 minutos exactos. El contenido ha sido correcto. Una persona se ha levantado y se ha ido.
12: 39 EL credo ha sido precedido por una monición del cura de tres minutos
12:42 El cura hace una monición a la presentación de ofrendas, a la colecta, al prefacio y a la consagración. Aprovecha para dar las gracias a las monjas filipinas que están animando los cantos (cantan dos octavas por encima de sus posibilidades, así que, con sus desgañitos, las mujeres se están ganando un buen coñac y un puro para después). La oración sobre las ofrendas la leen todos los fieles.
12:46 Empieza el prefacio. Va a ser cantado. Al santo le sigue la consagración
12:56 Acaba la consagración. El cura se ha inventado los gestos. Se marchan tres personas más. A mí lado, el único matrimonio menor de cinquenta años está cuchicheando. No sé si ellos también se marcharán…
Hasta aquí el relato.
Tras la experiencia de esta mañana pido públicamente excusas por las veces que me he podido "enrollar". Visto desde la barrera resulta indignante tener que soportar los romances de un cura que no sabe llevar el ritmo de la celebración y consigue hacer de una liturgia viva un ….. interminable. Triste es, también, cuando el cura se deja llevar por la "creatividad" litúrgica. Deberían poner un cartel en la puerta avisando de que el rito no será el rito romano sino el del "porque yo lo valgo".
Espero que lo de los diez minutos lo expliquen bien, porque hecha la ley, hecha la trampa. La homilia ha durado diez minutos. Me refiero a la homilia de después del evangelio. Porque, en total, las minihomilias habrán durado, por lo menos, unos 15 pesadísimos minutos más.
P.D. Quizá a alguien le puede escandalizar que haya estado pendiente del reloj en una celebración eucarística. Es lo que pasa cuando tienes ganas de escuchar las lecturas y un señor no para de hablar contando historietas. Acabas mirando el reloj.
P.D. 1 Para que os hagáis una idea de lo de esta mañana.
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