Os dejo una aggadah rabínica que he encontrado hoy:

Rabbí Joshua ben Leví preguntó una vez a Elías:

-¿Cuándo vendrá el Mesías?

Elías replicó:

-Ve y pregúntaselo tú mismo.

-Y, ¿con qué signo puedo reconocerlo?

-Está sentado entre los pobres, que están afligidos por una enfermedad. A todos ellos les desata las vendas (de las heridas) y se las vuelve a poner, todas a la vez, aunque desata y ata los vendajes cada uno por separado, ya que está pensando: "quizá se me espera, y no debo retrasarme".

Joshua, pues, fue hasta el Mesías y lo saludó:

-La paz contigo, señor y maestro.

Éste replicó:

-Paz a tí, hijo de Leví.

-¿Cuándo vendrás, señor?

-Hoy.

Joshua volvió a Elías… y le dijo:

-Me ha mentido, porque me ha dicho que vendría hoy, y no ha venido.

Elías replicó:

-¡Eso es lo que había dicho! Si hoy escuchárais su voz (Salmo 95,7)

(Tomado de Sanh 98a. adaptado por J. Ibn Shmuel, Midreshei Ge’ullah, 1954, 292-4; 306-8)

Una parte de la historia, la que habla de la venida del mesías cada día, ya la conocía. Pero esta vez me ha emocionado escuchar la explicación de su retraso, así como el modo de reconocerle: El mesías está en medio de los pobres y enfermos, curándoles las heridas. Y se las cura con rapidez, porque tiene prisa por venir, ya que piensa: ¡Quizá alguno me está esperando!

Se me ocurre lo siguiente:

¿Cómo reconocer a un verdadero cristiano? Está en medio de los pobres y enfermos, curándoles las heridas.

¿Soy yo uno de los que aún esperan la venida de Jesús?

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