Aniversario de la muerte de Juan Pablo II
Se cumplen tres años de la muerte de JPII.
Aquel 2 de abril me encontró, junto a muchos de mi parroquia adoptiva, en la plaza de San Pedro, rezando el rosario mientras mirábamos las sombras que una lámpara arrojaba en el techo de la habitación del Papa.
He aprendido muchas cosas de aquel santo hombre. Hoy quiero recordar especialmente su actitud de simpatía primordial hacia todos los hombres, su estar, de entrada, de parte del otro, especialmente del otro que sufre, sea o no creyente. El secreto de esa simpatía quedó grabado en lo que no se ve en esta fotografía tomada durante su último Viernes Santo, en la capilla privada del Papa, incapaz, por la enfermedad, de acudir al Via Crucis.
En torno a la figura del Papa (JPII y B16) se ve todo un espectro de actitudes que va desde la desafección-odio de algunos autodenominados católicos críticos hasta el fanatismo idolátrico de algunos que se creen más católicos que nadie. No sé cual de los dos extremos me parece más peligroso, el de algunas revistas de teología que manipulan los documentos papales para desprestigiarlos o el de la locutora devota que dice que "el Papa es el representante de Dios en la tierra".
La teología católica del papado es exquisitamente equilibrada y está perfectamente actualizada. No hay que darle más vueltas.
Presentar al Papa como un vulgar teólogo más, generalmente de la corriente más "conservadora", no responde a la verdad, no consigue que el mundo secularizado acepte con más simpatía la figura del Papa y además desconoce absolutamente el papel de custodio de la fe otorgado por Jesús a Pedro y sucesores.
Por otro lado, sacralizar todo lo que hace el Papa (algo rechazado expresamente por B16 en su libro sobre Jesús) o desgañitarse gritándole como un poseso no me parece que sea la expresión más adecuada de la fidelidad católica al Evangelio en el s. XXI (he visto algunas reacciones de B16 a los gritos que le lanzan algunos cuando se acerca al altar a celebrar la misa y no parece que le gusten mucho, al menos en esas ocasiones).
(Lo de llamar al Papa "Su Santidad" la verdad es que huele a peloterismo medieval. Además, no parece ser del todo cierto. No todos los Papas han sido reconocidos como santos. Sin querer sustituir el juicio divino ni el de la Iglesia, no parece que fuera muy adecuado llamar "Santidad" a Alejandro VI Borgia, por poner un ejemplo. Sé que algunos pueden argumentar que el título hace referencia a la figura del Papa y a su santo cometido. Pues vale. Pero creo que sería mejor un título menos pretencioso. Además, el título de "Su Santidad" también se otorga al Dalai Lama y a algunos maestros de yoga entre otros. El mismo Papa se llama a sí mismo "Siervo de los siervos de Dios". Creo que ese título respondería mejor a la especificidad del cristianismo).
En fin, pese a quien pese: Tu es Petrus
Y unas palabritas del Papa que fue, que me llegaron "mú jondo".
"En realidad, es a Jesús a quien buscáis cuando soñáis la felicidad; es Él quien os espera cuando no os satisface nada de lo que encontráis; es Él la belleza que tanto os atrae; es Él quien os provoca con esa sed de radicalidad que no os permite dejaros llevar del conformismo; es Él quien os empuja a dejar las máscaras que falsean la vida; es Él quien os lee en el corazón las decisiones más auténticas que otros querrían sofocar. Es Jesús el que suscita en vosotros el deseo de hacer de vuestra vida algo grande, la voluntad de seguir un ideal, el rechazo a dejaros atrapar por la mediocridad, la valentía de comprometeros con humildad y perseverancia para mejoraros a vosotros mismos y a la sociedad, haciéndola más humana y fraterna."
"Queridos amigos, en vosotros veo a los “centinelas de la mañana” (cf. Is 21,11-12) en este amanecer del tercer milenio. A lo largo del siglo que termina, jóvenes como vosotros eran convocados en reuniones masivas para aprender a odiar, eran enviados para combatir los unos contra los otros. Los diversos mesianismos secularizados, que han intentado sustituir la esperanza cristiana, se han revelado después como verdaderos y propios infiernos. Hoy estáis reunidos aquí para afirmar que en el nuevo siglo no os prestaréis a ser instrumentos de violencia y destrucción; defenderéis la paz, incluso a costa de vuestra vida si fuera necesario. No os conformaréis con un mundo en el que otros seres humanos mueren de hambre, son analfabetos, están sin trabajo. Defenderéis la vida en cada momento de su desarrollo terreno; os esforzaréis con todas vuestras energías en hacer que esta tierra sea cada vez más habitable para todos.
Queridos jóvenes del siglo que comienza, diciendo “sí” a Cristo decís “sí” a todos vuestros ideales más nobles. Le pido que reine en vuestros corazones y en la humanidad del nuevo siglo y milenio. No tengáis miedo de entregaros a Él. Él os guiará, os dará la fuerza para seguirlo todos los días y en cada situación."
Tomado de la vigilia de oración de la jornada mundial de la juventud, Tor Vergata, 2000
Beato te, Giovanni Paolo, perchè non hai avuto paura di aprire le porte a Cristo. Prega per noi che ancora camminamo nelle ombre.
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