Durante el mes de mayo, en la escuela pública a la que iba, había la tradición de llevarle flores a la Virgen. Había una imagen en la clase, y los niños le llevábamos, si queriamos, unos senncillos ramos que nos preparaban en casa.
Como estamos en el mes de Mayo, he pensado en renovar esta tradición.
Aquí os dejo este enlace para poder ponerle una rosa a la Virgen de los Desamparados, una advocación que recuerda la caridad universal de María, especialmente maternal hacia los más débiles e indefensos. Las rosas se ponen en una casilla que hay arriba, a la derecha.
Si a alguno le gusta más venerar a la Virgen con otro título, podéis hacerlo aquí.
No os olvidéis de rezar un Ave María cuando pongáis la rosa, y de pedirle a la Virgen por una persona pobre (de lo que sea) que conozcáis (aparte de por uno mismo, claro).
Cuando la Virgen de los Desamparados sale en procesión, es costumbre preparar una lluvia de pétalos de rosa, a su paso por las calles de Valencia. En algunos lugares, el espesor de la alfombra de pétalos es de 30 centímetros. Un amigo catalán me preguntó, cuando se enteró, que quien pagaba esas flores. Yo me reí. Lo paga la gente, claro. Tot s’ho mereix la Mare de Déu pobreta.
Aquí abajo, la oración que le dirigió el Papa
Ampareu-nos nit i dia
en totes necessitats,
puix que sou, Verge Maria
Mare del Desamparats.
Aprovecho para daros a conocer un enlace de la misma página en el que podéis rezar la liturgia de las horas, si es que no lo habéis podido hacer en casa, aprovechando un descansito del trabajo.
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