Cuando nos cuentan que la Virgen se ha aparecido en un sitio u otro, nos preguntamos siempre si será verdad.

También cabría preguntarse qué entendemos por aparición. ¿Unas luces?¿Unas voces?. El Señor salió al encuentro de San Pablo y hubo una luz y una voz, pero los acompañantes de Pablo no vieron nada, aunque sí que oían. Lo de las apariciones es misterioso, sí.

Pero no hay que exagerar su importancia: todo lo que necesitábamos saber ya nos lo ha dicho el Señor, y la Iglesia lo ha predicado desde el siglo I.

Si queréis un testimonio de primera mano de las apariciones de Medugorje, leed este comentario de Juan Luís Rascón, un presbitero de Madrid que es vicario de la parroquia de Nuestra Señora de Caná, en Madrid

De paso, podéis dar una vueltecita por su blog, que es muy interesante.

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