El día en Roma ha sido resplandeciente, por decir poco. Es lo propio de la solemnidad de Cuerpo y la Sangre del Señor, ¿no?

Había niños de Primera Comunión por todas partes. Y sonaban las campanas.

El predicador de la misa de 8:30 nos ha invitado a tener presente que, en la Eucaristía, se renueva el mismísimo sacrificio de Jesús. "Muchos quisieran haber participado de la experiencia de los apóstoles, pero hemos de saber que, ante la Eucaristía, estamos frente al mismo Calvario", ha dicho.

Estaba aún pensando en la profundidad de estas palabras cuando hemos llegado al momento del prefacio. Quien presidía la celebración ha optado por el Canon Romano (que es el más largo). Cuando ya lo había empezado, ha levantado la vista y se ha dado cuenta de la cara de las diez personas que había delante y ha decidido poner la quinta marcha. Así que ha subido tan aprisa el monte Calvario que hemos llegado resoplando… Cosas veredes. El Canon Romano a las 8:30 de la mañana…, con los croissants humeando en las cafeterías de la Piazza Navona.

En la comida Andrej (polaco-canadiense) me ha preguntado si en mi diócesis se hace la procesión del Corpus.

Me he puesto a pensar en la procesión de Valencia, solemnizada en 1355, cuando Canadá era un prado helado donde retozaban los tataratataratatarabuelos de Pocahontas. He recordado nuestra custodia procesional, la que pagaron los pobres, la mayor del mundo. El perfume de los ocho incensarios. Y la lluvia de pétalos de rosa. Y las campanas…

Andrej me estaba contando que en su diócesis no se hacía la procesión, y que, por su empeño, se había realizado por primera vez el año pasado, a pesar de que el obispo era un poco excéptico.

"Han ido trescientas personas", me dice, orgullosísimo. Le brillan los ojos con el vigor de las iglesias jóvenes, que no tienen un pasado glorioso perdido al que mirar con añoranza... Ah, la bella América.

Ayer ví "The Kite Runner"  que en España han traducido por  "Cometas en el cielo". No os la perdáis. Estupenda película. Estupendo libro. Llevo todo el día pensando en todos esos niños a quienes les roban la inocencia, a quienes convierten en objetos… En el rosario de este día de Corpus le he pedido a la Virgen que cuide a todos los niños del mundo, especialmente a aquellos que viven en países en guerra, a los mutilados, a los enfermos, a los analfabetos…Hay tanto que hacer, tanto que pedir.

Menos mal que tenemos un acceso tan fácil al Calvario.

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