En Roma hace caloooooor.

Empezó ayer, justo el día que acabé los exámenes. A veces Dios tiene esos detalles con uno. Han sido unos días de fresquito estupendo para estudiar.

Pensando en eso estaba cuando he ido a hacer mi libación matutina de café. Cuando he entrado al bar, el camarero estaba bailando detrás de la barra. Una señora que estaba tomando café seguía el ritmo de la canción con las caderas.

"Buona giornata".

"Buona giornata, padre. Ristretto, al vetro, vero?"

Cuando el camarero conoce los gustos de uno, la rutina está a las puertas. Un dia le pediré un tequila con limón y menta. Para despistar.

"Io non sono comunista, padre", me dice, mientras me pone el café.

Mejor para tí, le digo (pero en italiano).

"El cielo es escuchar esta música en la playa con mi amante" (en italiano, claro), le dice a la camarera, para provocarla. Todos sabemos que tiene dos hijas, imagino que de su esposa, pero hoy nunca se sabe.

Mientras remuevo el café, me doy cuenta de que estoy siguiendo el ritmo de la música con los pies.

Pago y, al salir, paso junto a una señora que acaba de llegar y ya está bailoteando junto a la barra.

Mientras cruzo la plaza, donde están montando el mercado, que huele a fruta fresca y verduras, me da por pensar que el cristianismo es tan contagioso como esa musiquilla. Si te acercas a un cristiano de verdad, que lleve el amor de Dios como una antorcha encendida, no hay modo de detener el baile.

PD. ¿La musiquita?. Podéis escucharla aquí:


Henna - Camaron Ft Khaled

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