Se me ha acercado hoy uno de los muchos mendicantes que van por Roma y me ha dicho:

"¿Me da un poco de dinero? Es para comer yo y mi perro".

Me ha dejado un poco sorprendido, por el énfasis en lo del perro.

A mi amigo S no le extraña. Dice que a los pobres con un perro flacucho les dan más dinero. Es más: hay quien da una limosna precisamente porque le la pena el perro.

"Menos mal", he pensado aliviado. Ese tipo de cosas hacen que un español se sienta normal. Sobre todo después de que el Congreso español esté debatiendo los derechos a la libertad y a la vida de los grandes simios, así como la prohibición de experimentar con ellos para curar a los humanos.

Pregunta 1: ¿Sería posible considerar a los fetos humanos como fetos de grandes simios, a ver si así se les protege del aborto y de la experimentación?

Pregunta 2: ¿Es preciso que los políticos españoles manifiesten tan explícitamente lo inmerecidamente que cobran su salario?

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