Acabo de leer que en Barcelona el número de centros de culto evangélico iguala casi al de las parroquias católicas: 119 frente a 141.
La noticia está poco matizada, porque muchos de esos "centros de culto" deben ser salones o bajos comerciales reconvertidos. Si se pusiera frente a frente el número de feligreses, la noticia sería más completa. Y si se comparara el porcentaje de asistencia e implicación personal de los católicos con el de los "evangélicos", los datos tendrían más enjundia.
Lo que me parece indiscutible es que la cosa se está poniendo interesante. El aumento del número y de la diversidad de creyentes no católicos en España supone una estupenda oportunidad para la Iglesia, porque va a ser un tiempo de aclarar muchas cosas, de purificar otras…
Habrá que dejar de usar el manido argumento de la "mayoría católica", porque, aunque sea cierto (de momento), en algunos aspectos es contraproducente: en España, ese país mayoritariamente católico, es más fácil abortar que pedir un préstamo, se acepta sin parpadear el homomatrimonio, la eutanasia no ha entrado porque a los políticos AÚN no les ha interesado, etc…
La mayoría de los católicos vota sin que la fe incida en esta decisión.
La mayoría de católicos no va a la Eucaristía casi nunca.
La mayoría de católicos no sabe dar razón de su esperanza.
La mayoría de católicos que celebra la Eucaristía sabe que si se pone enfermo o está en crisis y deja de acudir a su parroquia, no va a recibir una llamada de la misma preguntándole qué le pasa (porque en las parroquias aún va bastante gente, y uno más o menos…).
A alguno le parecerá que mis afirmaciones anteriores carecen de fundamento o son excesivamente simplistas. Bueno. Lo formularé mediante unas preguntas.
¿Qué porcentaje de católicos sabría distinguir entre servirse de una imagen para dar culto a Dios, y dar culto a una imagen? (O sea: ¿cuantos católicos son, de facto, carne de idolatría?)
¿Qué porcentaje de católicos conoce la Biblia (o, al menos, tiene un ejemplar en casa)?¿Cuántos conocen los problemas de su interpretación y la respuesta que les ha dado la Iglesia?¿Cuántos la "leen" aún como si fuera una especie de "Historia de la humanidad desde la creación hasta Jesús"?¿Cuántos sabrían, por ejemplo, explicar cómo se conjuga el relato de la Creación con la Teoría de la Evolución?
¿Cuántos católicos han recibido una formación en la fe, adaptada a su momento vital, después de la primera comunión? ¿Cuantos conocen, comprenden y comparten las enseñanzas de la Iglesia sobre moral sexual y paternidad responsable, o sobre moral social?
¿Cuántos católicos conocen el nombre de su párroco y de su obispo?
¿Cuántos católicos han ayudado a sostener la Iglesia con algo más de un euro a la semana?
¿Cuantos católicos han conversado amigablemente con su párroco al menos cinco minutos en los últimos cinco años?
¿Cuántas parroquias tienen un sistema de acogida de los "nuevos" eficaz?¿Cuántas tienen un sistema de acogida de los "nuevos" del tipo que sea, aunque sea ineficaz?
Pues todas estas cuestiones y algunas más me parece que pueden ayudar a enfocar con realismo la situación, más allá de decir que los nuevos evangélicos que hay en España vienen de Hispanoamérica. Esa no es respuesta. Se suponía que América del Sur era católica. Pues los evangélicos de América creen encontrar fuera de la Iglesia algo que están buscando. Y, ¿cómo explicar que los católicos americanos que vienen a España no suelen participar en la vida eclesial, mientras que los evangélicos son capaces de poner en marcha nuevos centros de culto?
En resumen:
En mi opinión, la Iglesia de las masas es insatisfactoria para mucha gente, que deja de frecuentarla y que encuentra en las comunidades evangélicas un acompañamiento más fraterno. La parroquia que no sea comunidad de comunidades lo va a tener muy crudo.
No hay que tener miedo a sacar a la gente de esa ignorancia semisupersticiosa que a veces se ha disimulado eufemísticamente llamándola "fe del carbonero". Ya sabemos que todo el mundo no puede ir a estudiar teología, pero es suicida no ayudar a la gente a dar respuesta a la pregunta "¿por qué eres católico, y no evangélico o budista?". Muchos pensaban que no hacía falta tanto para ser católico. Otros, simplemente no quieren dar la oportunidad a la "masa" de salir de la minoría "mental", no sea que empiece a criticar, preguntar, cuestionar, opinar… A algunos les parece mejor el romanticismo del carbonero, que no sabe leer pero le reza un rosario a la Virgen.
Urge un serio catecumenado de adultos. Hay que abrir los ojos.
El hijo del carbonero sabe leer, maneja perfectamente Internet, conoce a Darwin…
Y quizá se haga evangélico.