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Domingo, 31 de Mayo de 2009

Cuando el acosado es un sacerdote II

La caridad es la máxima regla de conducta de los cristianos. Y también hay que actuar desde la caridad en los casos de acoso a sacerdotes.

La mayoría de veces que una mujer se enamora de un sacerdote suele tratarse de una situación manejable y breve.

No quiero decir que no haya peligro ni ocasiones en que la situación se complica, con lo que puede acabar en un grave problema. Pero lo más habitual, si la mujer se encuentra en buen estado mental y espiritual (y el sacerdote lo mismo) es que el asunto se resuelva con una conversación acompañada de una decidida actitud de no dejar ningún resquicio, ninguna ambigüedad, ninguna ocasión para que haya ningún tipo de malentendidos posteriores. Lo mejor, desde luego, es distanciar la relación lo máximo que permita la situación pastoral. El enamoramiento pasa, y se sigue adelante. No hay que ponerse las manos en la cabeza, porque no somos totalmente responsables de los sentimientos que experimentamos pasivamente, sino de lo que hacemos con esos sentimientos.

El asunto necesita más matices que no voy a señalar porque de lo que quiero hablar no es de los casos normales de enamoramiento, sino del acoso y, más concretamente, del nivel de discreción que se debe aplicar.

En los casos de enamoramiento, mi opinión es que la prudencia y la discreción equilibradas son requeridas. Basta con que sepan el problema una o dos personas para poder acompañar al sacerdote.

Pero, ¿cómo actuar cuando a la mujer se le ha dicho que no una y otra vez pero no entra en razón, y sigue insistiendo?

No es extraño que el sacerdote caiga en el error de mantener la discreción sobre el caso para no herir a la otra persona ni dañar su fama. Esta actitud es equivocada al menos por dos motivos:

1.-El riesgo de que se enquiste y se llene de la morbosidad del secreto. El sacerdote puede encontrarse cada vez más sólo e incómodo, y la mujer puede entender esta discreción como si, en el fondo, la puerta siguiera abierta. Las acosadoras viven en un mundo propio, y se agarran a cualquier indicio, real o imaginario, de que son correspondidas o lo pueden ser en un futuro.

2.-El sacerdote se pone en peligro de que a la mujer se le acabe de saltar la tecla y le acuse de cosas que no ha hecho. Una mujer que acosa a un cura suele tener desequilibrios emocionales, y no es infrecuente que pueda tener episodios de ira en que pierda el control. Si se ha mantenido el secreto sobre la situación, hay un riesgo próximo de quedar expuesto a una calumnia ante la que va a ser difícil responder. Es un error pensar que estas mujeres van a actuar o razonar de modo normal, y que van a respetar al sacerdote. Se trata no pocas veces de personalidades tiránicas y despóticas, que no admiten un no por respuesta y que son capaces incluso de autolesionarse con tal de salirse con la suya.

En mi opinión, la mejor respuesta (que no la solución, que suele ser psiquiátrica o psicológica) pasa por hacer lo que dice el evangelio (Mt 18,15-17):

1.-Si tu hermano peca, repréndelo en secreto. Se le dice a la acosadora, en el curso de una sola conversación,  que no tiene nada que hacer y punto. Lo mejor sería avisar a alguien de que se va a mantener dicha conversación, y realizarla discretamente en un lugar muy público, como la parroquia. Si hace caso, pues se cierra el expediente. Pero si se empecina, hay que pasar a la segunda fase:

2.-Si no se enmienda, llama a una o dos personas más y, delante de ellas, déjale las cosas claras. Yo creo que hay que buscar a algún otro sacerdote o alguna persona que tenga cierta autoridad sobre la mujer, pero no es fácil, ya que a veces los sacerdotes son los primeros que no son conscientes ni del peligro de lo que ocurre ni de lo que está sufriendo el acosado. Puede darse el caso de que, si el otro sacerdote es de esos paternalistas, acabe dándole ánimos a la mujer en lugar de advertirle seriamente sobre su actitud, con lo cual la reunión acaba sin hacer efecto. Tampoco es fácil encontrar a gente con autoridad moral sobre la acosadora, dado que, como he comentado antes, con frecuencia son personas desequilibradas que no reconocen ninguna limitación. De todos modos, lo que importa es que haya testigos y de que se le haga saber a la acosadora que es la última ocasión de solucionar el tema discretamente.

3.-Si les desoye, díselo a la comunidad. Si las fases una y dos no funcionan, entonces hay que quitar el velo de la discreción. La situación ha de hacerse pública en el entorno de los afectados. Debe conocer el acoso un buen número de personas, empezando por los familiares de la acosadora y del sacerdote. Amistades, agentes de pastoral etc. son otras personas que quizá deban saber lo que está pasando. No hay tope numérico. El único límite que se debe poner a la publicidad es el que, una vez traspasado, comprometería de algún modo el trabajo pastoral. Por lo demás, cualquiera puede estar al tanto de que una señora está acosando a un sacerdote. El tema ha dejado de ser privado y pasa a ser de dominio público.

La situación debe tratarse con la mayor asepsia posible: se está produciendo una agresión injusta contra un sacerdote, y es necesario reaccionar para poder acompañar al acosado y defenderlo de su atacante. Convendría acompañar también a la acosadora para que busque ayuda, pero eso no es siempre posible. En los sitios donde hay varias parroquias o centros de culto, lo mejor es invitarla a cambiar de comunidad cristiana (Mt 18,17 dice "Que sea para tí como el gentil y el publicano").

No es seguro que la situación se solucione en este punto, pero es mucho más controlable que si, con la excusa de la caridad, se mantiene todo, permanentemente, en un secreto morboso.

A veces, con la excusa de no herir a la acosadora, se provoca un gran daño al acosado y se le expone a graves peligros. La caridad ha de regir las decisiones que afecten a la acosadora, pero no hay que olvidar que el sacerdote que es acosado también es acreedor de cariño, respeto y justicia.

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Sábado, 30 de Mayo de 2009

Mi hermanito de la luna

Aquí os dejo un vídeo que cuenta las experiencias de una niña de cinco años que tiene un hermano con autismo.


Me ha parecido un buen estímulo para tener presentes a todas las personas con problemas psiquiátricos o psicológicos, así como a sus familias.

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Sábado, 30 de Mayo de 2009

Mariano Rajoy me ha escrito

Va en serio. Hoy me ha llegado una carta suya, con la foto y todo, en la que me pide muy amablemente que vote a Mayor Oreja porque él sabe solucionar los problemas.

Lo cierto es que ha llegado después de que yo cerrara el sobre con la papeleta.

Bueno, Mariano. La otra vez será. A ver si mientras tanto consigues solucionar lo del aborto, y lo de esos matrimonios raros que hay por ahí, anda.

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Viernes, 29 de Mayo de 2009

Si de tí yo me olvidare, Constantinópolis…

El 29 de Mayo de 1453, la gran Ciudad, la segunda Roma, Constantinópla, fue conquistada por los turcos otomanos.

Ese día, según afirma mi amigo ortodoxo, el sultán turco Mehmed II tuvo una visión milagrosa: al entrar en la maravillosa Agia Sofía, un mensajero divino le dijo: "Será tuya durante 555 años. Ni uno más".

Mi amigo ortodoxo dice que esos 555 años se cumplen hoy (ha pasado un año desde el aniversario), así que Turquía está a punto de convertirse al cristianismo.

Ha estado todo el año esperando signos de esta conversión. Hoy era el último día, y se ha acabado sin que pasara nada nuevo.

No he querido desanimarle, así que le he recordado que la reforma del calendario gregoriana ha cambiado las fechas, así que igual faltan aún unos cuantos días para los 555 años.

El griego se ha ido bastante satisfecho: qué poco imaginan los turcos que les quedan menos de quince días de ser musulmanes.

No se me ha ocurrido mencionarle la otra posibilidad para que se cumpla la profecía: que se caiga el Templo. Se me pone la piel de gallina sólo de imaginarlo.

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Viernes, 29 de Mayo de 2009

Sic transit

Esta imagen es de la audiencia del miércoles, durante la cual el Papa saludó a la Dama de Hierro (ya más blandita), la mismísima Thatcher:

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La gran dama esperó su turno pacientemente y no tuvo reparos de ponerse el velito, aunque ni siquiera es católica. Hay que ver la de cosas que enseña la vejez.

Por cierto, vista la valiente indumentaria del Papa, me siento legitimado para ponerme cualquier cosa este verano. No admitiré críticas por mis sandalias y, si se da el caso, pienso rescatar los pantalones pirata de hace cinco años. Lo de estar con Pedro también tiene estas ventajas.

(La foto me llegó por la Embajada)

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Viernes, 29 de Mayo de 2009

Un objetivo

Que nadie que se acerque sienta la necesidad de defenderse.

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Jueves, 28 de Mayo de 2009

Cuatro principios, cuatro partidos

Como sabéis de sobra, el Papa ha hablado varias veces de los cuatro principios innegociables con los que los católicos deben decidir su voto.

A mi entender, el carácter de "innegociable" significa que si un partido no respeta alguno de los cuatro puntos deja de ser "elegible".

La misma naturaleza de dichos principios permite descubrir que no hay espacio para la cesión:

1.-El derecho a la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. Esto no admite rebajas ni plazos ni despenalizaciones.

2.-La defensa de la familia natural, de base matrimonial, formada por un hombre y una mujer, unidos permanentemente.

3.-El derecho de los padres a educar libremente a sus hijos.

4.-La solidaridad y la búsqueda del bien común.

El primer punto es el más fácil de discernir, porque los partidos suelen ser bastante claros en eso, aunque algunos católicos no lo quieran admitir porque eso significaría dejar de votar al partido de toda la vida.

EL tema de la solidaridad y el bien común quizá sea el más amplio y discutible: hay distintos modos y recetas de defender esto, y nadie va por ahí diciendo que no es solidario.

Os dejo unos vídeos que han preparado cuatro partidos que se presentan como cristianos y que dicen respetar los cuatro principios. Hay dos de derechas, uno de izquierdas y otro sui generis. Los vídeos son flojitos y se nota la falta de dinero. Lo mejor es visitar la página de cada uno de ellos y leerse el programa.

Creo que no hay más partidos que respeten las líneas rojas de la negociación, pero si me equivoco o si alguien sabe que estos partidos no son lo que parecen, rectifico enseguida.





Actualización: Javier me indica que debería añadir a la lista Libertas. Si no lo he hecho antes es porque la página del partido habla más de otras cosas que de los cuatro principios innegociables. He buscado, pero no he encontrado referencias explícitas sobre el tema, aunque lo consideraba un partido basado en el humanismo cristiano (quizá porque lo asociaba a Forum Libertas, que es mucho más claro). Javier me dice que Libertas, aunque no lo diga, cumple los cuatro puntos innegociables, y como es un hombre de fiar, pongo aquí esta referencia. La página de Libertas, para quien va a la fuente, es ésta.

Actualización 1: Leed esto antes de votar a Libertas. Por lo visto se presentan con Ciudadanos, y no acaban de estar claras las cosas.

Actualización 2: Alejandro me envía otro vídeo de AES


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Miércoles, 27 de Mayo de 2009

Prudencia y caridad.

Acabo de tener noticia de una antigua revisión del texto de Camino, de San Josemaría Escrivá.

Por lo visto, en las primeras ediciones (el libro fue publicado por primera vez en 1939), el punto 115 decía:

"Minutos de silencio".- Quédese esto para ateos, masones y protestantes, que tienen el corazón seco.

Los católicos, hijos de Dios, hablamos con el Padre nuestro que está en los cielos.

En la edición 13ª, publicada en 1956, el autor asume una modificación hecha en la edición inglesa y deja el texto así:

"Minutos de silencio".- Dejadlos para los que tienen el corazón seco.

Los católicos, hijos de Dios, hablamos con el Padre nuestro que está en los cielos.

¿Por qué quiso san Josemaría eliminar la alusión a los ateos, masones y protestantes como gentes de corazón seco?

Se me ocurren dos razones que, al final, son una:

-Creo que ver mundo y conocer personalmente a ateos y protestantes pudo hacerle comprender que no todos (ni sólo ellos) tienen el corazón seco. De hecho, desde muy pronto con el Opus Dei colaboraron no católicos, incluidos ateos y no cristianos. El tema se ve de modo diferente en la España de 1939 y en la Europa de 1950. Quizá el autor de Camino descubrió que había hecho un juicio demasiado apresurado y decidió corregirse.

-San Josemaría alcanzó a mirar a los ateos, masones y protestantes con los ojos de Dios, y pensó que calificarles como gente de corazón seco no era el mejor modo de prepararles caminos para que se acercaran a Jesús: el Señor es un caballero, y no agrede cuando habla, porque la Verdad sin Caridad no viene de Dios.

En definitiva: el amor nos hace ser prudentes en nuestros juicios, hasta el punto de refrenarnos antes de acusar al prójimo. Y, además, el amor dulcifica nuestras actitudes, ya que nos hace ver al otro como el hermano por quien Cristo dio la vida, y no simplemente como un masón o un ateo.

Que Josemaría Escrivá con tanta anterioridad al Concilio Ecuménico Vaticano II supiera descubrir la importancia del respeto al no católico, y quisiera mostrarle las puertas abiertas de la Iglesia es simplemente un signo más de la grandeza del trabajo interior del Espíritu Santo. España no era en esa época precisamente un país donde protestantes y ateos estuvieran bien vistos, así que no puede decirse que el respeto a lo extraeclesial se diera por descontado en los españolitos de a pie. Estas circunstancias subrayan la potencia de la acción de Dios en el corazón de san Josemaría.

Toda esta historia de la revisión del texto de Camino invita, en fin, a descubrir la sensibilidad que un cristiano está llamado a tener en su trato con todos los hombres y muestra, una vez más, que el santo no es aquel que nunca se equivoca, sino aquel que se deja conducir por el Señor.

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Miércoles, 27 de Mayo de 2009

Un obispo que esté en las trincheras

Un obispo que esté en la vanguardia de la evangelización, allí donde caen los obuses y donde se conquistan las orillas de los ríos.

Sí. Allí donde las cofradías quieren utilizarte y donde los recién confesados sonríen.

Allí donde la gente bosteza en mitad de la consagración y donde los niños pequeños ofrecen sus juguetes para los pobres.

Allí donde a la señora Claudina lo único que le importa de tí es que le des la fecha de boda que su hija quiere, y donde Asunción se quiere casar con su novio de toda la vida, que acaba de tener una hemiplejia.

Allí donde la gente pone céntimos en la bandeja, y donde a un pobre alcohólico le compraron una lavadora.

Allí, en la trinchera, donde los curas lloran a escondidas porque se encuentran solos, y los toxicómanos oyen hablar del Hijo Pródigo.

Un obispo que esté allí, en las trincheras, sin anestesias, con los pies sucios, la frente sudorosa, las manos cansadas y el corazón lleno.

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Martes, 26 de Mayo de 2009

Sacudirse las sandalias

Cuando Jesús envía a los Doce a predicar les manda que, si alguno les rechaza, sacudan el polvo que hay debajo de sus pies.

Se trata de dejar asentado, testimoniado, el rechazo de quienes no quieren tener nada que ver con la predicación de los Doce. Por ello los predicadores deberán alejarse de ellos, dejando claro que no son de esas personas, con las que no están en comunión. De este modo resplandece la fuerza de la predicación, que no es una cuestión cualquiera, opinable y discutible, que se puede aceptar o rechazar como cualquier otra opinión. La predicación de los Doce exige adhesión y por ello, ante un eventual rechazo ellos no deben insistir (Mc 6,11) ni mendigar pacientemente simpatías. El evangelio es un don que sitúa a los hombres ante una decisión ineludible.

Estas reflexiones, que leo en una tesis de Rubén Ederle, me hacen pensar en todas esas discusiones que a veces se tienen para "convencer" al otro del mensaje evangélico. Yo mismo he pecado de ello hace años y doy fe de lo inútil que resulta. Por no hablar de todos esos despliegues de simpatía y gracia con los que uno a veces parece querer vender el evangelio.

Quizá tras toda esa dialéctica y edulcoramiento haya a veces más un miedo al rechazo que un verdadero amor a la Palabra. Quizá haya más una escondida soberbia y un deseo de tener razón que un acompañamiento humilde de Jesús, el Mesías burlado, escupido y rechazado. Quizá haya más un amor al propio éxito que un respeto al camino del prójimo, que a veces, misteriosamente, puede pasar por un abandono de la casa paterna como el del hijo pródigo. Quizá haya más confianza en la propia capacidad que en la misericordia de Dios cuyos senderos son misteriosos.

Perder el miedo a sacudirse el polvo de las sandalias ante el rechazo y a marcharse a otro lugar, a otras personas, es quizá un buen modo de abandonar lecturas demasiado humanas de lo que significa anunciar el evangelio.

Lámpara

"Es Jesús a quien buscáis cuando soñáis la felicidad."

Juan Pablo II

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Es necesario que en Internet haya un espacio para Cristo. De lo contrario, tampoco habrá lugar para el hombre.


Y vio Dios todo lo que había hecho, y todo era muy bueno. Y vio Dios todo lo que había hecho, y todo era muy bueno. Y vio Dios todo lo que había hecho, y todo era muy bueno. Y vio Dios todo lo que había hecho, y todo era muy bueno.





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