Hoy el Papa ha impuesto el palio a mi arzobispo, así que nos hemos ido a compartir con él este momento.
Me habían ofrecido un lugar para distribuir la Comunión y esta vez he aceptado porque no tenía otro tipo de entradas.
Para repartir la Comunión en San Pedro hay que vestir sotana, así que he tenido que pedir una. El problema es que era una sotana de invierno, y en Roma hace MUCHO calor. He estado mirando y remirando la sotana, y al final he decidido consultar a un experto en indumentaria clerical. Menos mal: me ha asegurado que es posible ponerse unos bermudas amarillos debajo de la sotana. Así lo he hecho, rezando para que no hiciera mucho viento. La escenita de la Monroe es bonita porque la protagoniza la Monroe

Bueno: De lo de arriba, nada de nada. La sotana pesaba como una manta. Menos mal que llevaba mi paquete de kleenex y me he podido secar un poco.
En fin. A lo que íbamos. Hemos llegado tempranito a la basílica. Hemos entrados sin problemas por una puerta, digamos, lateral, y nos hemos dirigido al punto de reunión.
Aquí están las mesas con los ornamentos de los arzobispos que iban a ser "paliados".

Lo "comulgantes" nos hemos reunido en la capilla del Santísimo y hemos estado un ratito rezando.

Después ha venido un señor a darnos instrucciones, entre las cuales estaban las siguientes:
-Hay que apagar los móviles.
-Nada de hacer fotos o grabar en vídeo durante la celebración, que está muy feo que un cura con estola haga esas cosas.
-Nada de hacer gestos o decir palabras que hagan sospechar que pretendes concelebrar. Aquí sólo concelebran los "elegidos".
-La comunión se da en la boca o en la mano, a elección del fiel. Hay que comprobar que se comulga dignamente. (Aquí sí que saben avisar sobre esas cosas, y no necesitan, como en otros sitios, prohibir la comunión en la mano).
-Nada de obligar a los diplomáticos musulmanes, hindús, judíos o lo que sea a tomar la Comunión (¿?). Se ve que ha habido presbíteros muy fogosos que le daban la comunión a todo quisqui.
Nos hemos puesto el roquete y la estola y nos han llevado detrás del baldaquino. Por cierto: ¡qué lleno se veía hoy el altar (7 candelabros, cruz, imágenes de Pedro y Pablo)…!
De la Eucaristía no digo nada. Ha sido estupenda, aunque sigo creyendo que la liturgia vaticana, tan estéticamente perfecta, es teológicamente poco ejemplar por su insistencia de restringir la concelebración.
A la salida al Papa se le hacen muchas fotos, pero ahora ya no grita casi nadie. La gente ha captado que a B16 parece que no le gusta mucho.

Después de la Misa, hay que guardar todas las cosas:

El altar estaba precioso:

Feliz fiesta!!!!