Lunes, 1 de Junio de 2009
Tiller es un médico cristiano estadounidense que se ha dedicado durante años a "proporcionar cuidados de salud de alta calidad a las mujeres". Dichos cuidados consistían fundamentalmente en practicar abortos en las últimas semanas de gestación, algo que horroriza incluso a la mayoría de abortistas, ya que esos abortos suelen practicarse por parto parcial, succionando el cerebro del niño antes de sacar todo su cuerpo del de su "madre".
Este "mártir" de los derechos de las mujeres ha sido asesinado de un tiro mientras ayudaba en su parroquia reformada luterana. Los grupos pro-vida se han apresurado a condenar los hechos, pero están en el punto de mira de los grupos abortistas, porque algunos provida americanos son bastante, digamos, entusiastas. Ya veremos en qué queda la cosa, pero locos hay en todas partes. No se puede erradicar la violencia con más violencia, porque, como le ha pasado a Tiller, quien a hierro mata, a hierro muere.
De cualquier modo, al leer la noticia, me viene a la mente la elasticidad del lenguaje:
-Se llama médico a quien se ha dedicado a matar a cientos de niños.
-Hay iglesias lo bastante elásticas como para que quepan entre sus filas famosos abortistas como el que ha muerto.
-Se llaman "cuidados de alta calidad" las prácticas horrendas que este tipo (a quién esperamos que el Señor perdone) perpetraba contra las mujeres, ayudándolas a convertirse en asesinas de sus hijos.
En fin: esperemos que el asesino no resulte ser uno de esos militantes extremistas de alguna asociación provida, porque eso sería muy lamentable, especialmente en este momento en que el número de los provida americanos es superior por primera vez al de los abortistas.
PD-Me daban ganas de hablar de lo elástico que es también el término católico, bajo cuyo paraguas algunos, desde Internet, se dedican a mamporrear a obispos, religiosos, y al mismísimo Papa sin pestañear, con la excusa de la fidelidad a la Tradición. Pero eso merecería otra entrada, claro.
