Miércoles, 10 de Junio de 2009
Yo me admiro, tú te admiras, él se admira
Los cristianos somos como la Luna: de lejos brillamos a veces, pero si alguno se acerca, descubre que la Luna, como los cristianos, es de polvo. Sólo brilla por la luz del Sol que refleja.
Me ha venido a la mente al leer lo que ha escrito la delegación de Getafe en torno a la renovación de la Consagración de España al Corazón de Jesús.
La Delegación aprovechará la ocasión, una vez más, la ocasión, como viene siendo habitual, para educar a los jóvenes en fuertes lazos de cariño, admiración y obediencia a la Iglesia y a su jerarquía.
Lo de educar a los jóvenes en la obediencia a la jerarquía es fácil de entender. Los presbíteros prometemos a nuestro obispo obediencia y respeto. No más.
Lo del cariño puede venir o no. Ojalá venga, porque lo hace todo más fácil, pero se puede ser muy fiel a la Iglesia y muy santo sin tener cariño a los superiores. El amor es necesario, porque se lo debemos a todos. Pero el cariño… el cariño es otra cosa.
De todos modos, no es sólo el tema "cariñoso" lo que me ha sorprendido, sino lo de la "admiración". Ahí sí que creo que se han pasado de servilistas.
Me atrevería a decir incluso que eso de "admirar" a la jerarquía es externo a la tradición bimilenaria de la Iglesia. Nuestra Santa Madre es muy muy muy sobria en eso de las admiraciones. Tenemos mucha experiencia en jerarquías poco admirables. Y hemos sobrevivido. Al fin y al cabo, la jerarquía no está para suscitar admiración, sino para gobernar, administrar los sacramentos, y enseñar.
Uno puede sentirse admirado por actuaciones de algunos "jerarcas" (vaya vocabulario), incluso por algunas personas de la jerarquía. Pero, ¿admiración por la jerarquía, así en bloque?
¡Si la jerarquía es de polvo, y -a veces- del polvo más bajo que hay!
La única admiración posible que puede suscitar la jerarquía, así, en bloque, es que siendo tan polvorienta el Sol se haya querido servir de ella.
Ah, el Sol…!!!
El Sol sí que es admirable.

Estoy de acuerdo en que a los superiores y a la jerarquía se le debe respetar y obedecer, en cuanto al cariño y a la admiración, creo que es un don de Dios, es posible que sean suscitados siempre y cuando las personas que ejercen el ministerio de la autoridad reflejen la luz del Sol, es decir, transparenten la belleza, la bondad, la verdad y la bendición de Dios. Rezemos para que sea así.
Se le ocurrió decirlo a Jesús, presbítero escolapio — 10 June, 2009 @ 10:58 pm
Amén. Ante estas cosas me admiro de lo sabia que es la Iglesia.
Se le ocurrió decirlo a Todo era bueno — 10 June, 2009 @ 11:16 pm
Creo que fue Carlyle quien escribió aquello de: “Hacia los hombres que gobiernan no se debe sentir odio ni amor, se les deben los sentimientos que uno dedica a su cochero: conduce bien o mal”. A nosotros, en cambio, se nos dice: “A nadie debáis nada más que amor”. Esto último incluye al obispo y a su chófer en una igualdad de lo más democrática. También se nos dice que obedezcamos a las legítimas autoridades y que recemos por ellas. Pero lo de educar en la admiración a la autoridad… no sé, choca un poco. Si las autoridades lo hacen bien merecen, como todo el mundo, ese honor que es el aplauso debido a la virtud y que honra tanto a quien lo recibe como a quien lo otorga.
Se le ocurrió decirlo a Javier — 11 June, 2009 @ 12:48 pm
La consagración del Corazón de Jesús, fue un hecho histórico que se produjo durante el reinado de Alfonso XIII, según apuntan los historiadores fue un flaco favor a la necesidad que había en ese momento de separar la Iglesia del Estado. Pasado el tiempo del que “no se debe hablar”, llegó Juan Carlos de Borbón para su educación es España, y después de pisar suelo español en Villaverde, se dirijieron con una comitiva al cerro de los Ángeles, y le hicieron decir al que sería futuro rey, las mismas palabras que dijo su abuelo para consagrar España al Corazón de Jesús. Don Juan Carlos tenía 11 años…. Dejando de lado la Historia, estoy de acuerdo en que hay necesidad de educar a los jóvenes en valores, pero teniendo siempre una perspectiva de hasta dónde deben llegar…. Creo que volver a utilizar este hecho y este lugar como símbolo cristiano es volver a unir un concepto que no debe unirse jamás, y aunque me cueste decirlo conmemorar este aniversario es volver al pasado…. Por otro lado lo que no se puede hacer es olvidar y romper con la tradición que tiene nuestro país pero dejando los límites clarmente establecidos. Lo que tampoco se puede es laicizar loq ue incluso no es laicizable. Sé están pasando con los que creemos, y están destruyendo lo que es nuestro, nuestra cultura y nuestra fé.
Se le ocurrió decirlo a Àngel — 11 June, 2009 @ 5:36 pm
Ah, la nostalgia… Es tan contraria al cristianismo…
Se le ocurrió decirlo a Todo era bueno — 11 June, 2009 @ 5:47 pm
La autoridad se la gana uno mismo con sus actos.
Es hora de invertir la piramide, la jerarquía o se situa en el último lugar o tiene los dias contados.
Se le ocurrió decirlo a Enrique — 11 June, 2009 @ 6:32 pm
Perdonen si les parezco muy simple, yo veo las cosas así: supongamos que lo de consagrar un país al Sagrado Corazón de Jesús fuera una bobada, o algo propio de nostálgicos reaccionarios o, en fin una manera aviesa de mezclar política y religión. En ese caso la Iglesia no debería permitirlo y debería pedir perdón por haberlo recomendado en el pasado. Si, por el contrario, se trata –como creo- de un acto de culto que expresa la fe de la Iglesia no deberíamos avergonzarnos de ello ni renunciar a hacerlo. Como de lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso yo espero que todo se haga con decoro. No se trata de un homenaje a Alfonso XIII o a Franco.
Se le ocurrió decirlo a Javier — 11 June, 2009 @ 7:11 pm
Estoy de acuerdo, Javier, Pero las cosas tienen matices.
Se le ocurrió decirlo a Todo era bueno — 11 June, 2009 @ 8:25 pm
Me gustan los matices. Creo que era Paul Claudel el que hablaba del matiz en la garganta de la tórtola: ¡quien lo pillara! Por eso me he aficionado a globear -no sé si se dice así- porque uno pesca matices.
Se le ocurrió decirlo a Anonymous — 11 June, 2009 @ 8:58 pm
Bueno, el comentario del matiz en la garganta de latórtola era mío. Ha salido como anonymous porque estoy escribiendo desde otro ordenador, creo.
Se le ocurrió decirlo a Javier — 11 June, 2009 @ 9:05 pm