Jueves, 25 de Junio de 2009
Blancanieves y el Príncipe Azul cuando se acabaron las perdices
Para evitar situaciones como ésta (con su consiguiente desilusión), lo que aconsejo es:
1.-Buscarse un buen catecumenado postbautismal -o algo parecido- donde poder tomar conciencia en serio del cristianismo.
2.-Celebrar la eucaristía los domingos (y confesarse de vez en cuando, aunque sea de lo de siempre).
3.-Hacer muy bien los cursillos prematrimoniales.
Nunca se me ha quejado nadie que haya seguido estas sencillas pautas.
(La estupenda foto es de Dina Goldstein)


Y entrega, mucha entrega.
Por cierto, algunos consideran el sacrificio o la entrega a otra persona como ser “tonto del bote”. Pues bien, una vez me contaron algo que se me quedó marcado: para que un matrimonio dure, basta con que uno de los dos sea “tonto del bote”. Para que sea feliz, hace falta dos tontos del bote. Y añado yo: compitiendo cada uno por ver quién lo es más, todo ello por Dios.
Se le ocurrió decirlo a Jorge-P — 25 June, 2009 @ 9:05 pm
Eso me ha gustado, Jorge-P.
Se le ocurrió decirlo a Todo era bueno — 25 June, 2009 @ 9:13 pm
No faltará quién tome la imagen como pie para evitar los hijos, en vez de mejorarlo teniéndolos.
¡Cuánta razón tienes!
Se le ocurrió decirlo a Aeronauta — 25 June, 2009 @ 10:32 pm
Si alguien cree que el problema son los hijos es que no se entera de la película.
Se le ocurrió decirlo a Todo era bueno — 25 June, 2009 @ 10:41 pm
Para algo está el catecismo de la Iglesia Católica (que se da, en las prematrimoniales) y que está hecho por nuestro actual pontífice…. y revisado por la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Se le ocurrió decirlo a Àngel — 26 June, 2009 @ 10:40 pm
EL catecismo es un tesoro, sí.
Se le ocurrió decirlo a Todo era bueno — 26 June, 2009 @ 10:49 pm