… por la humillación.

Eso decía mi director espiritual.

Y mi catequista dice que es peligroso pedir la humildad en la oración, porque a veces Dios lo escucha y nos envía humillaciones.

Seguramente se me ha escapado últimamente alguna oracioncita pidiendo la humildad (las costumbres paganas cuestan de desarraigar), porque hoy me ha tocado una dosis de humillación.

Ha sido en la biblioteca. He ido a buscar una revista llamada Trierer Theologische Zeitschrift. Estaba con la signatura C 580.

Pero cuando he mirado, en el estante sólo se veía la revista Pastor Bonus, con la signatura C 580.

Así que me he ido a preguntar a la bibliotecaria.

La "reina de la Biblioteca" me ha mirado de arriba a abajo. Con un poco de desprecio. Sus párpados se agitaban silenciosamente mientras me transmitían en código morse: "eres idiota, idiota, idiota, idiota".

Me ha enviado a buscar la revista a otro lado. He arrastrado mi ego por la biblioteca polvorienta, rebuscando entre los estantes, y diciéndome a mí mismo "idiota, idiota, idiota"…

No he encontrado la revistita, y cuando he vuelto a pedir audiencia a la "Reina de la Biblioteca", para confesarle mi fracaso y pedirle un castigo suave, me he encontrado con que se había reunido el "Consejo de Estado" de la biblioteca y estaban mirando la pantalla del ordenador del catálogo.

"La he hecho buena", he pensado. "Esto es el fin".

Entonces la "Primera ministra" me ha mirado muy seria y me ha dicho:

" Mira, es que… la revista que buscas ha cambiado de nombre en los años 40. Antes se llamaba Pastor Bonus, y ahora se llama Trierer Theologische Zeitschrift. Si vuelves a C 580, y revisas los siguientes estantes, la encontrarás. Disculpa el lío".

Mmm. Después de todo no era culpa mía. Ni de ellos. Era una de esas historias raras que ocurren en las bibliotecas. Me he sentido aliviado. He mirado a la "Reina", pero se ha negado a devolverme la mirada.

La aristocracia es así.

Mientras fococopiaba con alegría el artículo, titulado Die Tempelaktion Jesu. Redaktionskritik-Überlieferungsgeschichte-historische Rückfrage (Mc 11,15-19; Mt 21,12-17; Lk 19,45-48; Joh 2,13-22), no he cesado de repetirme:

"Nunca más pido la humildad. Nunca más…".