Ayer tuvimos Exposición Solemne del Santísimo.

Lo cual significa estar un rato con el Señor, que es lo importante. Pero como era solemne, además, sacamos la mejor capa pluvial, la mejor custodia, las dos marías doradas, echamos un poco de incienso, metimos el armonium a todo volumen y nos pusimos a cantar lo que nos echaran.

Y los del coro, que tienen unas voces estupendas, nos echaron basatante.

La última canción, "Christus vincit", a voces.

Cuando empezaron a cantar la estrofa del Papa, D, que es un curita que estudia liturgia en el anselmiano, comenzó a retorcerse en su asiento.

Ya a la salida, no lo podía resistir. Se me acercó vestido con su chandalito blanco y me dijo:

"Vamos de bajada. Cada vez estamos peor, con este tipo de regresiones al pasado".

Yo me sentía un poco caritativo después de la oración, así que le dije:

"Ragazzo, a las ideas que tienes de la liturgia y de la Iglesia les queda un corte de pelo. Lo de la hermenéutica de la continuidad es una clave de…"

Pero ya no me escuchaba. Se fue cubriéndose las orejas como si le hubiera mentado la bicha.