El País dedica un reportaje a Vatanen, un candidato a presidir la FIA.

EL artículo se titula Un radical al volante, y el subtítulo dice:"Vatanen, opuesto al aborto y la eutanasia, aspira hoy a ganar a Todt para presidir la FIA".

Ya ha llegado: la oposición al aborto y a la eutanasia nos hace merecedores del sambenito de "radicales" según la nueva inquisición laica que sufrimos. Lo malo es que tampoco se nos explica bien cómo ser más tolerantes con eso del aborto y la eutanasia.

Porque, si lo que hemos de hacer es buscar el consenso, ¿qué se pretende que hagamos, si se trata, como en estos casos, de matar a niños o a enfermos-ancianos?¿Hay que consensuar si los matamos solo un poquito?¿Los matamos poco a poco?¿Los matamos, digamos, con una muerte en término medio, un, digamos, ni-pa-ti-ni-pa-mi? ¿Los matamos, pero sólo un trocito? ¿Cómo se consensua la muerte de los niños?¿A veces los matamos y a veces no, según el estado de ánimo de la madre?

En fin. Prefiero que me llamen radical.