Me he sentado a cenar con dos coreanos.

En cuanto han ocupado sus sillas, el más jovencito le ha preguntado al otro (que no tiene aún treinta años) si en italiano también tenía que hablarle de usted o podían pasar al tú. El mayor le ha indicado que sí.

Me ha parecido curiosísimo, porque se trata de dos presbíteros que se conocen desde hace tiempo, y que se llevan pocos años. Así que les he preguntado por los usos del usted.

Los coreanos conocen cinco grados de tratamiento respetuoso, que pueden ir variando según evolucionan las relaciones. Cada usted responde a un tipo de relación determinado por varios factores, como la edad, el parentesco, los años desde la ordenación, etc…

Parece complicado, pero ellos se manejan muy bien.

Uno de ellos me ha dicho que no comprende cómo nos dirijimos a Dios con el tú.

Le he respondido que es el resultado de la influencia que el hebreo, el griego y el latín han desarrollado en la piedad popular a través de la liturgia y la Escritura, porque ninguna de esas lenguas tiene el equivalente al Usted.

Estaba improvisando, pero creo que he acertado

De todos modos, me he acordado después de todas esas oraciones en que se hablaba a Dios y a la Virgen de usted, pero no estoy seguro de que, en la oración personal, la gente se dirigiera a Dios de ese modo. Parece tan frío y distante para un acto como la oración personal…