Antes era más fácil abortar: no se podía ver lo que había dentro de la barriga de la mujer, y visto desde fuera a alguien le podía parecer un bulto más. Como un tumor grande.

Hoy es diferente: conocemos muchísimo de la vida embrionaria y fetal. Podemos escuchar los sonidos del corazón del niño. Se le puede operar antes de nacer. Y las ecografías… ¿quién no se ha encontrado con un padre ilusionado ondeando la primera ecografía de su hijo a los cuatro vientos? Las ecografías son cada vez más precisas y más baratas.

Y hay más: acaba de salir un ecógrafo del tamaño de un teléfono móvil:

eco

Está pensado para facilitar las consultas de los médicos, pero seguramente acabará también en las manos de parejas en espera de un niño. ¿Podéis imaginaros a los matrimonios sentados en el sofá después de cenar mirando al niño cómo duerme dentro de la barriga, o como se chupa el dedo, o cómo reacciona a la voz de su padre?

Cada vez va a ser más difícil practicar eso de que "Ojos que no ven, corazón que no siente"

Via AmP.