Miércoles, 28 de Octubre de 2009
Algunos acaban de descubrir el agua caliente.
EL obispo de Pamplona y Tudela ha pedido a la concejala de un pueblo que, al mismo tiempo, era un agente de pastoral cualificado en su parroquia, que elija. O la política o el servicio pastoral. Lo que no puede ser es que una persona por la mañana esté "casando" a dos chicos en el Ayuntamiento y por la tarde esté presentando el catecismo de la Iglesia Católica.
Lo siento. Ya hemos hecho ese camino. Aún lo hacemos. Y no es lo nuestro.
Al César, lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios. La política es un servicio maravilloso a la comunidad humana. Pero es incompatible con el servicio público a la comunidad cristiana. Uno no puede ser catequista y concejal, político y ministro extraordinario de la comunión, alcalde y sacristán. Los enfrentamientos propios de la política ponen en riesgo el buen ejercicio de los servicios públicos eclesiales. Eso es de cajón, independientemente del partido en el que se milita. (Naturalmente hay servicios a la parroquia que sí que puede realizar un concejal, como limpiar los wáteres o almidonar los purificadores)
Por eso estoy de acuerdo con el obispo de Pamplona, por mucho que algunos quieran armar jaleo con un victimismo tonto.
Por supuesto, si yo fuera el obispo, me apresuraría en aclarar las cosas con una carta pastoral, para que nadie piense que se ha actuado así en este caso porque la implicada era socialista, porque lo que vale para el PSOE vale para el PP, partidos ambos que no respetan la vida. Creo que convendría explicar a todos la separación sanísima entre Iglesia y Estado. Y, ya que estamos, invitar a los cristianos a meterse en política, y pedir a los políticos con cargo pastoral que dejen una de las dos actividades. Porque los agentes de pastoral no han de meterse en política.
Y los obispos tampoco.

No entro a juzgar el caso de Pamplona. No lo conozco. Pero ¿de verdad cree usted que la militancia en un partido político o el desempeño de un cargo público incapacita a un laico para ser catequista o visitador de enfermos o miembro de un Consejo de Pastoral? No sé.
Se le ocurrió decirlo a Anonymous — 28 October, 2009 @ 9:59 pm
Pues sí: creo que durante el tiempo que uno se dedica a la política, que es una tarea dignísima y delicadísima, es mejor que deje de tener una labor de servicio público. Un político tiene siempre “enemigos” naturales. Así es el juego. Y a veces los choques son muy fuertes. Para preservar la Iglesia como un lugar lo más libre de la política posible, lo mejor es que quien en la arena política pueda tener enfrentamientos, evite toda ocasión para que se traslade ese ambiente a la parroquia. Insisto en que lo que niego es que se realice un servicio público, notorio, “en nombre de la parroquia”. Hay muchos otros servicios, humildes, escondidos, que creo que sí que podrían hacerse.
Y, por favor, no dejes vacío el campo “nombre”. No es tan difícil inventarse un apodo y usarlo siempre.
Se le ocurrió decirlo a Todo era bueno — 28 October, 2009 @ 10:23 pm
Yo el problema que veo se suscita aquí es el de si una persona puede actuar públicamente (aunque no sea político) como si no fuera cristiano y luego tener responsabilidades catequéticas (de formación) en la Iglesia. Ocurre los mismo que con los profesores de religión, que conviven con sus parejas sin estar casados. No es coherente. Si alguien vive así es porque considera que eso está bien. Y eso mismo le deslegitima para enseñar la doctrina cristiana.
Si el problema es que esta concejal considera que está muy bien casar a homosexuales, entonces está claro que no puede dar a la vez catequesis. Porque lo primero que debería hacer es aprender ella el catecismo para luego poder catequizar a los demás. Otra cosa es que celebre matrimonios civiles en el ayuntamiento entre personas de sexos opuestos (hoy hay que especificar estas cosas). Me parece que si uno no es cristiano no se le puede obligar a casarse por la Iglesia. Y que es de orden natural que las parejas deben casarse y tener un vínculo. Si no sagrado, al menos civil, que garantice dicha unión ante la sociedad.
Se le ocurrió decirlo a Agustín Losada — 29 October, 2009 @ 11:01 am
No me repito, Agustín. Pero para mí el problema es más de principios: mantener la política 8que es algo bueno) separada, diferenciada, de la Iglesia.
Se le ocurrió decirlo a Todo era bueno — 29 October, 2009 @ 11:29 am
No estoy de acuerdo contigo, Agustín. Eso de oficiar bodas civiles para los cristianos constribuye a que dos personas consumen su unión ilegítima por no estar casados (según la Ley de Dios). Respetabilísimo laicistamente, pero pecado ¿qué hace un cristiano oficiando esa unión civil? No lo entiendo. Parece que el obispo de Pamplona tampoco.
Y respecto de lo que dice TEB matizaría que en mi opinión la cosa no es sólo de separación de “vocaciones” y tiempo para ejercerlas, sino de coherencia. Por ejemplo, hoy día uno no puede estar apoyando a un partido abortista (léanse PP, PSO, UPyD, PNV, etc) si quiere hacer caso al Papa y sus principios no negociables. Ahí se acaban para mí hasta la militancia, no hablemos de cargos públicos.
Y por cierto, en la noticia dice que esta señora es de una agrupación independiente ¿no?
Se le ocurrió decirlo a Eduardo Cabrera — 29 October, 2009 @ 6:54 pm
Eduardo: lo que dices de la coherencia no valdría para justificar esa “separación” de ámbitos si el partido fuera un partido cristiano o compatible con el cristianismo (Ok: quizá ahora no hay ninguno, pero podría haberlo). Sea cual sea el partido, debe haber, en mi opinión, una exclusividad de tareas: o política, o pastoral pública.
Lo que dices de la agrupación independiente de esta señora es verdad. Hay un poco de confusión. EN algún sitio he leído que era del PSOE: Quizá sea una de esas agrupaciones integradas, como el PSC. No sé. Para el caso da lo mismo. NO me parece que fuera fundamental que sea de un partido u otro. Aunque fuera de la Comunión Carlista, que es por confesionalmente católica.. AL César lo que es del César.
Se le ocurrió decirlo a Todo era bueno — 29 October, 2009 @ 7:02 pm
Vamos a suponer que hay separación de poderes.Vamos a suponer que un juez,en el ejercicio de su profesión casa a dos personas de distinto sexo.Supongamos que es catequista y además muy bueno.Puede serlo,creo yo humildemente.Sería una pena perderlo,creo que no es el caso de Pamplona.¿o si es muy parecido?
Se le ocurrió decirlo a Janusa — 30 October, 2009 @ 12:46 am
Ya he puesto mi nombre, creo. Es que a veces se pone automáticamente y a veces no.
Me gustaría contestar a todos pero no quiero ser pesado. Diré, solamente, que no acabo de entender a nuestro amable anfitrión, Don Todoerabueno, aunque él se explica magníficamente.
Para ser breve haré solamente una pregunta: Si hubiera que dar en la parroquia unas charlitas sobre -pongamos por caso- “ejemplaridad pública” ¿mandaría usted al canciller de Inglaterra a limpiar los retretes negándole la palabra por ser canciller de Inglaterra?
Se le ocurrió decirlo a Anonymous — 31 October, 2009 @ 3:26 am
Vaya, pues no ha salido mi nombre, pero soy yo. Me llamo Javier, creo, y soy el del comentario anterior.
Se le ocurrió decirlo a Javier Vicens — 31 October, 2009 @ 3:29 am
El canciller de Inglaterra puede dar una charlita como personaje invitado. Igual que se puede invitar a un periodista o a una ginecóloga. Lo que no puede hacer (en mi opinión) es enseñar el catecismo i distribuir la Comunión durante el tiempo que dura su cancillerato (o cancillería o como se llame). Y eso por el simple hecho de que es un cargo político. Sí. Eso es lo que he dicho. Por supuesto, no tendría inconveniente en que sirviera a la parroquia en otras tareas, como fregar el templo. Creo que la Parroquia ha de ser un espacio lo más libre de política posible, para evitar que nadie se sienta incómodo o molesto.
Se le ocurrió decirlo a Todo era bueno — 31 October, 2009 @ 8:33 am