Lunes, 2 de Noviembre de 2009
Marko Ivan Rupnik ha realizado el mosaico que veis en la foto.
Está en la capilla de Santa Mónica, en una casa de formación que los agustinos tienen cerca de San Pedro.
Los mosaicos de Rupnik son preciosos vistos de lejos. Pero cuando te acercas aún son más bonitos: el dominio de las texturas, de los colores… Hay que verlo.
Y el hecho de decorar con piedras y fragmentos de cerámica proporciona un aire de eternidad, de sinceridad, de simplicidad que resulta muy adecuado para los espacios celebrativos.

