Viernes, 6 de Noviembre de 2009
El "tribunal" le preguntaba al preso:
-"¿Es Usted religioso?".
-"Sí",- respondía el acusado.
-"¿Está Usted dispuesto a defender la República con las armas?".
-"No".
-"Pues la sentencia es libertad definitiva".
Con ese vocabulario se condenó a decenas de agustinos a morir fusilados durante los martirios programados de finales de noviembre de 1936 en Madrid.
Libertad definitiva.
Lo más irónico es que todos aquellos religiosos muertos por la fe alcanzaron esa libertad.
Por otro lado, no dejo de ver cuánto se parece aquél vocabulario al de nuestros abortistas, que proclamando la libertad (esta vez, de la madre) también firman sentencias de muerte.
Libertad. ¡Cuántas atrocidades se han hecho en tu nombre!

Me parten el alma estos relatos. ¡Tanta atrocidad por parte de los “tolerantes y libertarios”!
Se le ocurrió decirlo a AleMamá — 6 November, 2009 @ 8:21 pm
Los Cheyennes, antes de entrar en batalla, decían una frase a Manitú (ellos, sabios, tenían muy presente a Dios) y era esta:
-. Hoy, es un bonito día para morir.
Y a que viene todo esto?
Despreciaban la vida los Cheyennes? No!, precisamente porque la vivían con intensidad y sabían de Quién provenía, la respetaban y la entregaban sin dolor a Manitú (Dios).
Así, el ciclo natural establecido por Abbá, se cumplía…nacías, vivías y morías y esto era lo NATURAL!
Al morir, te reunías con EL SUPREMO HACEDOR en las “praderas eternas” y ya está!!
Por eso, los Cheyennes, podían decir a Dios con toda naturalidad antes de entrar en batalla: Hoy es un bonito día para morir!
Y es que los que matan, tienen MIEDO a la muerte! por eso matan!
Y el que tenga oidos para oir que oiga.
Un abrazo,
Jaimón y yo.
Se le ocurrió decirlo a JAIMON Y YO — 8 November, 2009 @ 10:49 am