Domingo, 8 de Noviembre de 2009
Personajes singulativos: la viuda pobre
El evangelio de Marcos contiene una pedagogía ejemplarizante que lleva adelante mediante el recurso a una serie de personajes que algunos llaman "singulativos".
Se trata de personas que aparecen portando algunos de los valores más importantes del Evangelio, que sólo aparecen en una escena, y que sirven de contrapunto a los fallos-fracasos-errores de los discípulos.
La teoría de los personajes singulativos necesita aún muchos ajustes para evitar que se vea a los discípulos simplemente como personajes en negro frente a los "discípulos logrados", que serían, precisamente, los personajes singulativos o menores, pero ayuda a entender la trama de Marcos.
¿Cuáles son estos personajes? La Hemorroísa, la Sirofenicia, Bartimeo, la mujer de Betania, Jairo… y la viuda pobre.
La perícopa de la viuda pobre (Mc 12,41-44) aparece al final de los relatos sobre la estancia de Jesús en el Templo, y es una recopilación-condensación de la enseñanza que ha tenido lugar en este espacio, centro del pueblo de Israel.
La escena empieza cuando Jesús se sienta (alusión a su ser Maestro) frente al Tesoro del Templo.
Después de ver cómo tantos ricos echan fortunas en el Tesoro, Jesús se fija en una viuda pobre que echa dos moneditas. Hay quien interpreta la escena como que cada uno ha de echar en proporción a lo que tiene. Por eso muchas de nuestras viuditas siguen echando dos moneditas, diez céntimos o un eurito, como si así se cumpliera el Evangelio. Pero las viudas de hoy, al menos en España, tienen una pensión, (generalmente, aunque cortita, muchas veces), y asistencia sanitaria, y tarjeta del Imserso… La viuda del evangelio no tenía nada de eso. Lo que echó en el templo es cualificado como ἐκ τῆς ὑστερήσεως αὐτῆς πάντα ὅσα εἶχεν ἔβαλεν ὅλον τὸν βίον αὐτῆς, es decir: ha echado de lo que necesitaba, de lo imprescindible. Más aún: ha echado aquello sin lo cual no es posible la vida (ὅλον τὸν βίον αὐτῆς).
No es sólo que la viuda no echó de lo que le sobraba, como hicieron los muchos ricos, sino que, cuando acabó de echar las monedas (toda la paga del mes, y todo lo que había en el banco) se quedó sin nada para cenar, sin dinero para pagar la luz o el teléfono, sin calderilla para el metrobús. Sin un céntimo, con la nevera vacía y el gas cortado. Y sin pensión de ningún tipo. Todo lo que tenía para vivir.
"Hay que amar hasta que duela", decía la Madre Teresa de Calcuta.
Jesús cuenta todas estas cosas después de haber convocado solemnemente (προσκαλεσάμενος) a los discípulos. La viuda pobre es la arrendataria de la viña que ha dado frutos cuando se lo han requerido, y la que ha dado al César lo que era del César, y a Dios lo que le tocaba, y la que ha creído en la Vida eterma y en el Dios de los vivos, y la que ha amado a Dios con todas las fuerzas (=dinero)…
Sí. Al final de toda la predicación de Jesús, de todos sus milagros, de todos sus signos, ha habido una viuda pobre que ha podido ser llamada Hija del Shemá.
Ahora ya es posible abandonar el Templo y preparar la Pascua.
(Por favor, evitad la lectura moralista-moralizante del texto. No se habla aquí de lo buena que era la viuda y de lo malos que somos nosotros, que no hacemos lo mismo. El Evangelio es una buena noticia. Si lo leemos simplemente para examinar nuestra vida moral, o la de los demás, si lo leemos únicamente en términos de pecado-virtud es que no nos acabamos de enterar de la historia).

Gracias por esta entrada que me hace pensar y me enseña cosas aunque lo de singulativo no lo entiendo (lo de personaje menor sí). Cuando usted explica cosas de la Escritura siermpre tomo nota. Como sé que esto no es un consultorio no le haré una consulta pero le ruego -y le agradecería- que abunde -cuando pueda- en eso de las explicaciones moralistas del Evangelio: me hace mucho bien.
Se le ocurrió decirlo a Javier Vicens — 8 November, 2009 @ 10:50 pm
A mí lo de singulativo tampoco me gusta. Me parece un neologismo snob, y espero que no progrese. Lo de personajes menores… pues se queda corto, porque no lo son. Ya veremos como avanza el tema.
Se le ocurrió decirlo a Todo era bueno — 8 November, 2009 @ 11:23 pm
Una predicación moralista se resumiría en explicar que la viuda era muy buena y que Jesús ha dicho que HAY QUE SER como la viuda. Pero, visto así, podría ser como una losa arrojada sobre los oyentes.
Quizá sea más adecuado (y efectivo) mostrar la belleza del gesto de la viuda y su conexión con el resto del evangelio, y suscitar en el oyente el deseo de amar así. Y dejar de decirle a la gente lo que tiene que hacer.
Se le ocurrió decirlo a Todo era bueno — 8 November, 2009 @ 11:33 pm
Plas, plas, plas, plas.
Se le ocurrió decirlo a ¡Es el Señor! — 9 November, 2009 @ 12:12 am
Yo también aplaudo
Se le ocurrió decirlo a Janusa — 9 November, 2009 @ 12:23 am
Me voy a convertir a base de leerte eh!!! te lo digo en serio. jajajajaa.
Me ha encantado esta entrada. Gracias
Se le ocurrió decirlo a Carmen — 9 November, 2009 @ 12:48 am
Y si la viuda o los “menores” son “sólo”
UNOS AUTENTICOS PERSONAJES
Por ejemplo! TÚ!!
Feliz y santa semana!
Jaimón y yo.
PD Lo de la medida anti publicidad lo entendemos, pero cuando no tenemos las gafas a mano, se nos complica un poco más la existencia!! JA!JA!JA!JA!
Se le ocurrió decirlo a JAIMON Y YO — 9 November, 2009 @ 8:40 pm
Ah! se nos olvidaba!
Quién era la “Perícopa”! una tía lejana de Jesús????…allá por Betania!????
Un abrazo! JA!JA!JA!JA!
Jaimón y yo.
Se le ocurrió decirlo a JAIMON Y YO — 9 November, 2009 @ 8:43 pm