En muchos sitios se escucha en este tiempo que el Adviento es la preparación de la Navidad.

Sin embargo, sería quizá más conveniente decirlo al revés: la Navidad prepara el Adviento.

Y esto porque el Adviento es el tiempo en que se desarrolla, se promueve, se estimula esa gracia enorme de la esperanza.

Pero es precisamente la Navidad la que nos prepara a esperar: porque Cristo ha venido a nosotros, porque no nos tuvo asco, porque rompió todos los cercos, porque quiso llegar hasta el fondo… por eso podemos esperar.

Nunca hubiera habido un primer Adviento si no se hubiera dado la primera Navidad.