Si fueras gato, tendrías más suerte
Todos los dias, para ir a la Biblioteca, paso junto al Area Sacra de Largo Argentina.
Allí se conservan los restos de cuatro templos romanos de la época republicana.
Como en Roma son posibles las cosa más inverosímiles, porque Roma es otro mundo, entre las ruinas de los templos se ha instalado una colonia de más de 300 gatos. Hay que decir que durante la II guerra mundial, algunos romanos sobrevivieron a base de carne de gato, así que ahora, la ciudad los trata con mucho respeto.
A la entrada de la colonia, hay una serie de advertencias sobre los gatos.
Se informa en este cartel que los gatos de la colonia están esterilizados, vacunados, libres de leucemia felina. Además, se advierte que hay cámaras de vigilancia, y que, si a alguien se le ocurre abandonar allí un gato, será castigado con la ley (detención, y multa). Se aconseja castrar a los gatos, si alguno no quiere más, pero no se dice nada sobre lo que se puede hacer con un gato no deseado. (En Roma hay otra colonia de gatos, en el cementerio de los no católlicos, pero de ésa, igual os hablo otro día).
Además, junto a este cartel hay este otro:
Resulta que la gata de la foto, llamada Cherie, ha sido robada. Los sospechosos parece que son los mendigos de las zonas limítrofes, a quienes se acusa píublicamente del secuestro.
Me surgen varias preguntas:
¿Cómo saben que es un secuestro? A lo mejor alguien se la ha llevado para comérsela, a la vista de que la gata Cherie está más gorda y más sana que muchos de los mendigos que duermen en Torre Argentina. ¿No sería un buen final para este animal que ha vivido en medio del lujo durante años, ayudar a que un pobre tenga una ración de proteínas?
¿Cómo es posible que una sociedad preste tanta atención a unos gatos, y tan poca a los transeúntes que duermen a diez metros de allí? Porque la alimentación de 300 gatos daría para pagarles una pensión, ¿no?.
Aquí hay una foto de otro de los afortunados gatos de Torre Argentina:
Ese (esterilizado, vacunado, y libre de leucemia) minino, parece observar con indiferencia el templo de Aedes Fortunae Huiusce Diei, "La fortuna del día presente". Y seguramente tiene razón. Como véis, el templo de la Fortuna del Día de Hoy está arruinado.
Y lo estará también mañana como no recuperemos un poco del sentido común.

