Este soy yo el día de la elección de Benedicto XVI. Al fondo podéis ver la Capilla Sixtina, aunque ya no salía la fumata blanca.
Internet es un gran espacio comunicativo que hay que aprovechar para el encuentro. Los valores que procuramos vivir en nuestra vida cotidiana no pueden quedar fuera de la Red. Esta tecnología, puesta al servicio del Evangelio, puede contribuir a la creación de un entorno cristiano de convivencia donde podamos animarnos unos a otros, y donde podamos ayudar a nuestros hermanos más heridos y más pobres.

Internet nos permite establecer redes sociales que desafían las fronteras de la propia geografía. Es la aldea global.

SANTO Y FELIZ: JESUCRISTO